La Policía en Cusco confirmó lo que tanto se temía. El cuerpo desmembrado de Rudhy Benavides fue hallado en ollas, junto con verduras y evidentes signos de cocción, no descartándose que sus captores hayan podido comerse a su víctima.
Estas declaraciones fueron emitidas por el coronel PNP Carlos Guizado jefe de la Región Policial Cusco, quien relató la escalofriante escena de la que fueron testigos los policías de investigaciones, al ingresar a la que ha sido bautizada como la ‘casa del horror’ en Cusco.
“En una cocina industrial con dos hornillas, se hallaron dos ollas metálicas, dentro de una de ellas una cabeza humana con rasgos de sexo masculino; estaba con otros alimentos, zanahorias, cebollas; en otra olla estaba almacenada la grasa. Lo alarmante es que todo presenta signos de cocción lo habían cocinado (a Rudhy Benavides), se encontraron visceras en distintos recipientes, y también partes óseas ya sin tejidos, como el fémur, muñecas, costillas y demás”, refirió el mando policial.
También preocupa que en la casa de uno de los presuntos asesinos, la Policía halló hasta cinco canes, no descartándose que éstos también hayan consumido carne humana.
“Hace presumir que todo lo hicieron para consumir, los canes podrían haber sido alimentados con esta carne y huesos, no se descarta tampoco la posibilidad de canibalismo, hay características que se deben seguir investigando”.

YA TENÍAN ANTECEDENTES
Poco a poco la Policía dio más detalles acerca del lamentable hecho. Se supo que Rudhy Benavides había ingresado a la vivienda donde ocurrieron los hechos, aún la noche del último 18 de abril, cuando fue atacado primero con un tenedor, luego con un cuchillo de cocina, y finalmente con un martillo, para luego ser desmembrado.
También se supo que los dos presuntos autores del hecho ya presentaban antecedentes por hechos violentos. El coronel en mención refirió que Gabriel Condori (21) tenía una infracción cuando era menor de edad y una denuncia por acoso sexual, mientras que Óscar Tinco presentaba una denucncia por violación sexual en contra de dos menores de 13 y 15 años.
En el lugar de los hechos la Policía halló marihuana, así como las armas con las que habrían ultimado a la víctima, un cuchillo, martillo, tijeras, entre otros, todo con rastros biológicos.

LOS HECHOS
Rudhy Benavides (46) llevaba desaparecido más de una semana en Cusco. Él trabajaba en un restaurante del centro de la ciudad, y como todos los días, el sábado 18 de abril, había salido de su casa hacia su centro de labores: “Chau mamá, ya vuelvo”, fueron sus últimas palabras, y los suyos nunca más lo vieron con vida.
“A mi me llamaron y me avisaron que estaba en esa casa, por eso fuimos y le citamos a la Policía”, citó un familiar de Rudhy, mientras las autoridades descerrajaban las puertas de un inmueble ubicado en la APV Los Manantiales, en la prolongación avenida Ejército, distrito cusqueño de Santiago.
Lo que descubrió la Policía en el interior de esta vivienda era simplemente espeluznante. Según el acta oficial de intervención, en la cocina hallaron dos ollas de gran tamaño, en una de ellas había una cabeza humana, en la otra partes del cuerpo.
Lo desconcertante es que las autoridades también habrían hallado huesos humanos en el lugar, lo que hace presumir que los restos de Rudhy fueron consumidos, no se sabe si por sus captores o los cinco perros de raza mestizo - pitbull, que vivían en dicha casa.
En el lugar la Policía detuvo a Gabriel Condori, quien sería dueño de la casa y de los perros, tiempo después también cayó Óscar Tinco, el otro sindicado por el atroz crimen. Ambos eran naturales de la provincia de La Convención y se conocían hace muchos años.





