En el mundo católico, el fin de la época navideña está marcado por la festividad de Bajada de Reyes, y en lugares como Cusco, la adoración al Niño Manuelito. Ambas actividades son bastante esperadas entre el pueblo creyente, poniendo en énfasis el sincretismo religioso andino.
El Niño Manuelito es una figura emblemática en la cultura andina, especialmente en la región Cusco, esta representación del Niño Jesús está profundamente arraigada en las tradiciones y creencias locales, fusionando elementos de la religión católica con prácticas precoloniales. A lo largo de los años, Manuelito ha llegado a simbolizar para los creyentes la esperanza, la protección y la renovación espiritual para muchas comunidades.
“Mi Niño Manuelito recibe ropa y ojotitas nuevas cada año, no dejamos pasar la oportunidad de comprarle ropa nueva en la feria de Santurantikuy, él nos bendice y nos trae suerte, me lo regaló mi papá hace más de 50 años, cuando esté mayor yo se lo pasaré a mis hijos, esa es la tradición en las familias cusqueñas”, señala Juan Quintana, padre de familia cusqueño.

La figura del Niño Manuelito tiene sus orígenes en la época colonial, cuando los misioneros españoles introdujeron el cristianismo en las tierras andinas. Durante este proceso, las imágenes religiosas se adaptaron a las culturas locales, dando lugar a interpretaciones sincréticas. Manuelito es una de estas interpretaciones, donde el Niño Jesús es venerado con características y costumbres propias de la región.
El nombre Manuelito es una forma diminutiva y cariñosa de Emanuel, que significa ‘Dios con nosotros’. Este nombre refleja la cercanía y familiaridad que las comunidades sienten con esta figura divina, viéndola como un protector cercano y accesible.

CREENCIA Y FUSIÓN
En Cusco, el Niño Manuelito es protagonista de diversas celebraciones, especialmente durante la Navidad y el Día de Reyes. Las festividades están llenas de colorido, música y danzas tradicionales que reflejan la rica herencia cultural de la región.
Una de las tradiciones más destacadas es el Santurantikuy’ un mercado navideño que se lleva a cabo el 24 de diciembre en la Plaza Mayor de Cusco. Durante este evento, artesanos de toda la región Cusco se reúnen para vender imágenes del Niño Manuelito, entre otras figuras religiosas. Las familias cusqueñas compran estas figuras para colocarlas en sus nacimientos, acompañadas de ofrendas y decoraciones típicas.
“Nosotros tenemos este Niño Manuelito desde hace cinco generaciones, es muy antiguo e incluso un día nos los quisieron robar. Además de su valor religioso tiene bastante valor estético y cultural, un niño antiguo puede valer miles de soles, su precio es incalculable, por eso lo guardamos en una urna de vidrio con candado, solo lo sacamos en Bajada de Reyes”, cita la cusqueña Dina Fuentes, matriarca de la familia cusqueña Ponce de León Fuentes.
El 6 de enero, conocido como el día de Bajada de Reyes, es otra fecha importante para el culto al Niño Manuelito. Las festividades incluyen procesiones y misas en honor al niño, además de celebraciones familiares donde se comparten comidas típicas y se intercambian regalos.
El Niño Manuelito es más que una figura religiosa; es un símbolo de identidad cultural y espiritual para las comunidades de Cusco. A través de él, se preservan tradiciones ancestrales que enriquecen la vida de quienes las practican, creando un puente entre el pasado y el presente. Su historia es un testimonio de la resiliencia y adaptabilidad de las culturas andinas, que han sabido integrar nuevas creencias sin perder su esencia original.
DATOS:
- A través de los años, la hechura de la figura del Niño Manuelito ha cambiado. En un principio el bulto era adornado incluso con cálamo de plumas de cóndor, que hacían las veces de los dientes del niño, ahora esta práctica se ha dejado de lado debido a cuestiones de protección de animales, sin embargo los niños antiguos aún conservan esta característica.
- En la actualidad estas figuras vienen adornadas con cabello humano y ojos de cristal, también parte de la boca y lengua son adornados con vidrios o espejos, estos detalles hacen únicas a estas piezas, que son bastante valoradas y cotizadas en el mercado.





