El sistema de disposición final de residuos sólidos en el distrito de Chilca volvió a quedar bajo observación tras una intervención realizada por la Contraloría, que detectó una serie de incumplimientos técnicos y ambientales en el botadero ubicado en el sector de Auquimarca, donde diariamente se depositan más de 80 toneladas de basura.

El gerente regional de Control de Junín, Víctor Lizárraga, informó que el Órgano de Control Institucional (OCI) de la Municipalidad de Chilca activó un servicio de control para verificar las condiciones en las que se realiza el recojo, tratamiento y disposición final de los residuos sólidos.

Entre las principales observaciones se identificó la presencia de desmonte, llantas y residuos de origen industrial dentro del botadero, materiales cuya disposición está prohibida en este tipo de infraestructura, destinada únicamente para residuos domésticos.

Sin embargo, la alerta más preocupante está relacionada con la ubicación de la poza de lixiviados, la cual se encuentra a escasos metros de la faja marginal del río Mantaro. Según explicó Lizárraga, esta condición representa un potencial riesgo ambiental debido a la posibilidad de contaminación de las aguas por los líquidos generados durante la descomposición de los residuos.

También se detectó maquinaria inoperativa y limitaciones en la capacidad operativa que solo alcanzaría hasta fin de año. A ello se suma la inexistencia de un terreno destinado a la futura planta de tratamiento de residuos sólidos. Situación que compromete la sostenibilidad del sistema de disposición final en el distrito.

“Mientras no exista un espacio físico para una planta de tratamiento, la basura seguirá manejándose bajo estas condiciones, generando riesgos para la población y la salud pública”, advirtió el funcionario.

Otro aspecto observado fue la exposición permanente de los residuos al aire libre, lo que favorece la proliferación de vectores contaminantes, malos olores y fauna que accede libremente a los desechos. Incluso se constató la presencia de animales menores que pastan en las inmediaciones del botadero, incrementando los riesgos sanitarios.