(Foto: Archivo El Comercio)
(Foto: Archivo El Comercio)

A pocos días de las elecciones, la campaña en Junín parece encontrar un nuevo escenario: el de los candidatos convertidos en protagonistas de accidentes, amenazas y conflictos electorales. Tres casos distintos terminan alimentando una misma narrativa: la del candidato que pide atención, solidaridad y respaldo desde una posición de víctima.

Los casos en Junín

Héctor Melgar, “Barbachita”, postulante a la alcaldía de El Tambo, sufrió un accidente de tránsito que rápidamente ingresó al circuito electoral. Las primeras versiones apuntaron a que el otro vehículo habría sido conducido por una mujer aparentemente ebria. El hecho es materia de investigación.

Arnoldo Mallma, candidato al Gobierno Regional, denunció un episodio mucho más grave: restos de un perro, fotografías y un mensaje amenazante dejados frente a su vivienda. La Policía investiga el caso. Pero mientras se esclarece quién está detrás, el episodio también coloca al candidato bajo los reflectores en plena recta final.

Y en Satipo aparece Iván Cisneros. El candidato de APP que fue excluido por el JNE debido a una sentencia condenatoria en primera instancia por negociación incompatible. Pero, además, se difundió una denuncia sobre una amenaza en su contra.

¿Casualidad, inseguridad o victimización electoral?

El politólogo Robert Villalba advierte que la victimización es un recurso conocido en política: presentarse como víctima puede generar atención, solidaridad y una conexión emocional con el elector. “La gente no vota por lástima”, sostiene; vota por necesidades, expectativas y propuestas.

Villalba, sin embargo, plantea una cautela fundamental: una estrategia de victimización no puede presumirse antes de una investigación. Una amenaza real debe ser investigada y protegida por la Policía.