En un ambiente de constante dolor e indignación, ayer domingo se llevaron a cabo las exequias de Candy Julieta Javier Arias, la joven de 18 años cuyo lamentable deceso ha conmocionado a toda la comunidad. Sus restos mortales fueron trasladados al cementerio general de la comundad de Miluchaca, donde recibieron el último adiós.
Acudieron masivamente familiares, vecinos y compueblanos tanto del distrito de Sapallanga como de la propia comunidad. Los asistentes acompañaron el cortejo fúnebre con arengas con un clamor unánime de ¡justicia!
Un sueño truncado. Candy Julieta era recordada por sus familiares como una persona profundamente trabajadora, solidaria y con una firme vocación de superación personal. Con el firme propósito de respaldar económicamente a su hogar y brindar un mejor futuro a los suyos, se desempeñaba activamente como obrera en la fábrica de chifles ubicada en la comunidad de Miluchaca.
Era la segunda de 8 hermanos, entre sus prioridades familiares, la joven se había comprometido con su madre a asumir los pagos de un terreno que habían adquirido conjuntamente, con la ilusión de construir una casa propia y elevar la calidad de vida de su familia. Asimismo, tenía el anhelo de concretar sus estudios superiores para convertirse en abogada de profesión, un sueño que ha quedado truncado de manera trágica.





