El nuevo fiscal supremo provisional Boris Erasmo Olivera Espejo sabe que su llegada a la Primera Fiscalía Suprema Penal lo colocará frente a investigaciones que pueden involucrar a congresistas, ministros y otros altos funcionarios. Con una trayectoria de 14 años en el Ministerio Público y experiencia en cargos de dirección, control interno y coordinación de flagrancia, asegura que afrontará esta nueva etapa con independencia y que su actuación estará sujeta únicamente a la Constitución, la ley y las decisiones del Tribunal Constitucional.

Doctor Olivera, usted llega a una Fiscalía que conoce denuncias contra altos funcionarios. ¿Qué representa este nuevo reto?

Ser fiscal supremo es la culminación anhelada de todo fiscal. Para mí significa mucho, especialmente porque llega en una etapa muy especial de mi vida. Había conversado incluso con mi familia sobre la posibilidad de retirarme, porque tengo 14 años de servicio leal, consecuente y honesto a mi institución. Este nombramiento me ha renovado y lo asumo con mucha fuerza, pero también con la responsabilidad que implica.

¿Por qué considera que será una responsabilidad particularmente difícil?

Porque la Primera Fiscalía Suprema Penal conoce denuncias contra altos funcionarios de la República, como congresistas y ministros de Estado. Esa tarea no es fácil porque estamos hablando de situaciones donde pueden existir diferentes intereses y poderes. Mi obligación será actuar de acuerdo con la ley y con absoluta responsabilidad.

¿Está preparado para enfrentar a esos poderes?

Yo no voy a hablar de lo que soy o dejo de ser, pero tengo una preparación académica y profesional que está a disposición pública. Tengo cinco maestrías, estudios en Europa y Estados Unidos, además de formación en derecho penal, procesal penal, garantías constitucionales y Corte Interamericana. También soy docente de Derecho Procesal en la Universidad Continental y he participado en capacitaciones en Argentina y Colombia.

Pero el desafío no será solamente académico. Puede encontrarse con personas con mucho poder e influencia. ¿Cómo piensa actuar?

Conozco el mundo de la política desde hace muchos años. Mi padre fue constituyente y posteriormente dos veces diputado, y eso me permitió conocer a personajes históricos de diferentes posiciones políticas. Pero mi función no es política. Yo voy a cumplir la Constitución, la ley y las sentencias del Tribunal Constitucional. Voy a estar amparado solamente en eso.

¿Es consciente de que algunas de sus decisiones podrían generar resistencia?

Seguramente algunas fuerzas no estarán contentas con mi designación. Hay que reconocerlo. Podrán decir o hacer algunas cosas. Pero yo le prometo al pueblo de Huancayo, a mi querido pueblo de Huancayo, que voy a cumplir la Constitución y la ley. Si por cumplir la ley y la Constitución atentan contra mí, bueno, porque siempre estaré con la ley.

¿Entonces está dispuesto a asumir las consecuencias de investigar a personas con poder?

Voy a cumplir mi función. Tengo 61 años y he vivido muchos años dentro de esta institución, a la que le debo todo. He ocupado diferentes cargos y siempre he tratado de mantener una posición firme. Seguramente he podido equivocarme, porque somos seres humanos, pero nunca por dolo ni por situaciones subalternas.