El legado de Picaflor de los Andes volvió a resonar en la Ciudad Incontrastable durante el homenaje por su natalicio, donde su hijo, Víctor Alberto Gil Artica, reafirmó que la familia continúa trabajando para que su historia y aporte cultural no se pierdan con el tiempo.

“Yo siempre he dicho que él no ha muerto, él sigue vivo en nuestros corazones”, expresó, al recordar que este 8 de abril el artista habría cumplido 98 años. En ese contexto, también aclaró las controversias sobre su origen: “Mi padre ha sido huancaíno, nació en Huancayo, en la calle llamada Ayacucho que está por la bajada de El Tambo”, puntualizó, pese a que su bautizo se realizó en Huanta.

Sobre su infancia y formación, detalló que el cantante creció entre Huancayo y la selva central, donde surgió su vocación musical. “Empieza a aprender a tocar guitarra de manera netamente empírica, ahí es donde nace su cariño por la música con alrededor de los 15 o 16 años”, comentó.

Victor Alberto adelantó que la familia evalúa la creación de una casa museo y ya proyecta actividades por el centenario del Picaflor de los Andes en 2028.

“Queremos brindarle lo mejor al público, todo está en veremos y vamos a ver qué hacemos”, indicó. Además, no descartó el eventual traslado de los restos del artista a Huancayo, aunque precisó que este proceso requiere coordinación con la Beneficencia de Huancayo.

“Hay que ver cuál es la contraparte. El tema es que se nos va a generar gastos adicionales porque la familia vive en Lima, pero es cuestión de coordinar bien”, sostuvo.