Cada 6 de enero el mundo celebra la Bajada de Reyes. Para la Iglesia, esta etapa —conocida también como la Epifanía del Señor— marca la culminación de las celebraciones navideñas; y, aunque la festividad no es tan extendida en el país como la Navidad, en localidades de la sierra, como Huancayo, esta costumbre representa un hito que da inicio a festividades que se extenderán, por lo menos, hasta febrero.
FE Y TRADICIÓN
“Recordamos la alegría de los Reyes Magos que vienen a adorar a Jesús trayendo oro, incienso y mirra, que representan la riqueza que merece Dios. Es la oportunidad de renovar nuestra fe”, explica el Pbro. Eder Camarena, vicario general de la Arquidiócesis de Huancayo.
Sin embargo, en el centro del país, esta devoción no se limita a la iglesia. Muchas familias prefieren celebrar a lo grande: contratan orquestas, locales y preparan danzas de adoración. Al respecto, el sacerdote añade: “Como huancaínos somos muy expresivos, y esa fe la vemos en las tradiciones que realizan las comunidades para expresar su amor a Dios”.
MÁS ALLÁ DE LA FE
Para el antropólogo y docente de la Universidad Nacional del Centro del Perú, Juan Carlos Cóndor, en esta parte del país la Bajada de Reyes ha dejado de ser solo una actividad religiosa para fusionarse con las divinidades andinas, incluyendo a los apus como el Huaytapallana
“Hoy las fiestas del santoral se han magnificado; por un lado está Dios y, por otro, nuestras deidades a las que rendimos culto. El Niño Jesús representa la pureza, por eso es tan adorado”, explica.
Otro aspecto imposible de pasar por alto es la personificación de la imagen del Niño Jesús, que para esta fiesta viste ropa especial e incluso tiene su propia misa particular.
“Cuando nace un niño, los padres hacen lo indecible para darle comodidades; la imagen representa esa pureza y se convierte en un miembro más de la familia”, añade el especialista.
A diferencia de México o España, en Huancayo no hay cenas especiales ni intercambio de regalos; aquí la tradición es comunitaria.
“Se inició en los pueblos para fortalecer los lazos familiares y comunales, y ahora en las ciudades se reproduce con los migrantes. El común denominador es unir a la familia y a la comunidad”, precisa el docente.
Desde hoy, las orquestas tomarán las plazas y locales de recepciones, pues esa es la forma en la que el Valle del Mantaro celebra al Niño: “La gente vendrá con música y los Niños estarán en fila en el altar mayor de la Catedral; así celebramos”, finaliza Cóndor.
ACTIVIDADES
Las celebraciones en todo el Valle del Mantaro son innumerables, pero destaca la realizada por la Municipalidad Provincial de Huancayo a las 10:00 a. m. en el parque Huamanmarca. La parroquia San José de Pichcus también convocó a una Misa de Reyes a partir de las 6:00 p. m.
En general, todas las parroquias de la ciudad realizarán misas en honor al Niño Jesús, mientras que a partir de mañana empezarán las celebraciones particulares.
En cuanto a las festividades costumbristas, en toda la provincia de Tarma se desarrollan las tradicionales Huaylegias y se adora al Niño Jesús de Tupín (en Acobamba).
En Jauja se celebra la Pascua de Reyes del Corcovado; mientras que en Concepción continúa la danza de los Negritos Decentes, esta vez en Matahuasi, también en homenaje al Niño Jesús.
Por su parte, los residentes del sur alistan sus bajadas con los Negritos de Huancavelica.





