Sus compañeros recuerdan que Guillermo Joo nunca esperaba la noticia, sino que siempre estaba en la “primera fila”. El exdirector y exjefe de Redacción de Correo, Carlos Ordóñez, quien compartió con él años de trabajo periodístico, contó que arriesgó su vida al borde del río Mantaro para captar el rescate del sargento Villaverde, logrando imágenes que marcaron su carrera.

Walter Lazo recordó que, durante una comisión en Pampas, Joo lanzó una naranja con un papel en su interior para obtener la lista de fallecidos y heridos y conseguir la primicia. Tras cubrir la tragedia minera de Chungar, quedó profundamente afectado por el dolor humano que presenció.

Sus colegas también recuerdan anécdotas como el “desayuno” de cerveza y bollos, así como el simulacro de guerra en Chupaca, del que salió corriendo tras la explosión de una granada de práctica.

Así, entre historias y recuerdos, Guillermo Joo fue sepultado en el Cementerio General de Huancayo.

Su féretro partió del auditorio de la municipalidad provincial acompañado por una multitud que recorrió la calle Real al ritmo de huaynos, en un emotivo homenaje al periodistagráfico, escritor y promotor de la cultura huanca.

Vivirá para siempre

El “Chino” es recordado por sus colegas como un referente de la “época de oro” del periodismo en el centro del país y uno de los pilares del diario Correo. Guillermo Joo destacó por su capacidad para adaptarse desde la fotografía analógica hasta la era digital, manteniéndose activo hasta sus últimos días.

Además de reportero gráfico, fue investigador y autor de siete libros sobre la música huanca. Walter Lazo y Jorge Ponce, colegas y amigos de Joo, lo describieron como un alumno de la “Universidad de la Vida”, cuyas fotografías capturaban la esencia del valle del Mantaro, resaltando también la humildad y caballerosidad que lo caracterizaron durante toda su trayectoria.

La música se sumó al tributo de despedida

El último adiós a Guillermo J. Muñoz, el querido “Chinito”, fue una sentida muestra de la identidad cultural que él protegió. Los artistas acompañaron el féretro por la Calle Real hasta el cementerio, entonando huaynos como “La vida es una falsía” en su homenaje. Figuras como Marta Palomino (“Martita la Princesita”), Jenny Bordón (“Paloma Huanca”), Román Justo (Wanka Walarsh) y Elba Maya (“Princesita del Canipaco”) lo recordaron como el periodista que les dio voz en el diario Correo y como un hermano y confidente que capturó la esencia del folklore en imágenes históricas.

En el camposanto, músicos independientes también se sumaron al tributo. Su partida deja un vacío, pero su legado seguirá vivo como una luz que guía a las nuevas generaciones. Su trabajo fue clave para visibilizar a decenas de artistas regionales desde sus inicios. Hoy, su lente queda como un archivo vivo de la memoria cultural para el valle del Mantaro.