Un descubrimiento macabro quedó grabado en la memoria de un niño, luego de hallar el cadáver de un adulto en avanzado estado de putrefacción tendido en una acequia. El niño no imaginaba que había encontrado el cuerpo de su vecino que era buscado hace dos meses.

Cuando pastoreaba su rebaño en el paraje Sacasujo en el Centro Poblado de Sacas distrito de Acolla en Jauja, un niño observó desde cierta distancia hacia el fondo de una quebrada, en una acequia, unas botas de faena, lo que llamó su atención, al acercarse se percató que se trataba del cadáver de una persona.

Asustado se fue corriendo a dar aviso a sus familiares quienes comunicaron de hecho a los agentes de la Comisaría de Acolla. Tras más de una hora de desplazamiento a pie, los agentes policiales conjuntamente con el fiscal de turno de Jauja, Dr. José Bastidas Cajahuaringa, llegaron a la alejada zona para proceder con el levantamiento del cadáver.

Por las características físicas y la ropa que vestía la víctima lograron identificarlo como Pedro Baldeón Ingaroca (59), un conocido pastor de ovejas quien había desaparecido misteriosamente el 8 de mayo.

Se presume que cuando cumplía su faena, cayó accidentalmente al vacío sin poder ser auxiliado por nadie en esa zona desolada. La autopsia practicada en la morgue de Jauja no pudo esclarecer las verdaderas causas de su deceso debido a su avanzado estado de putrefacción.