Marielena Clerida Arroyo, de 37 años, ha convertido el esfuerzo y la perseverancia en el motor de su vida. Desde el distrito de Chacapalpa, en la provincia de Yauli, lucha cada día por sacar adelante a su hija de cuatro años y consolidar su emprendimiento de helados naturales, yogures, quesos y derivados lácteos, pese a haber sido diagnosticada con polio desde su nacimiento.

Junto a su amiga Ebelin Benito, inició hace cinco años este negocio tras estudiar industrias alimentarias. Actualmente, gracias al apoyo del Programa PAIS del Midis y las capacitaciones brindadas en el Tambo Chacapalpa, han logrado promocionar sus productos en ferias locales y regionales. “Nuestro producto es ecológico y tiene bastante acogida, sobre todo los helados”, cuenta Marielena, quien sueña con expandir sus ventas hacia ciudades como Jauja y Lima.

Lejos de rendirse ante las dificultades, asegura que su condición nunca fue un límite. “En mi vocabulario no existe el no puedo”, afirma con firmeza. Para ella, su hija es la principal motivación para seguir adelante y demostrar que con esfuerzo sí se pueden alcanzar los sueños.