La violencia no da tregua en Junín. Durante el 2025, el Programa Nacional Warmi Ñan (antes conocido como Aurora) atendió a 7212 víctimas de violencia en todas sus modalidades.
Según informó Giovanna Ríos, coordinadora territorial de Warmi Ñan en Junín, la violencia psicológica es la que predomina con 3062 atenciones, seguida por la física con 2663 casos; mientras que, la violencia sexual agrupa a 1464 víctimas en la región.
“La estadística nos dice que el 70 % de los casos de violencia corresponde a mujeres. Al observar los rangos de edad en la región, la mayor proporción se encuentra en personas de entre 0 y 17 años; es decir, niños, niñas y adolescentes”, informó la coordinadora.
Las víctimas de violencia física y sexual enfrentan un doble calvario: la agresión y una estigmatización que revictimiza y silencia. Esto se evidencia, por ejemplo, en las críticas contra la joven que denunció a jugadores de Alianza Lima.
En redes sociales se leen frases como: “ya sabe a qué va a un hotel” o “denuncia por despecho”. Estos juicios, sumados a cuestionamientos sobre la ropa o el consumo de alcohol, terminan minimizando la responsabilidad al agresor y culpando a la víctima.
“Si una persona es víctima de violencia, no es culpable. La persona, en su autonomía, debe elegir cómo sentirse más segura, cómo vestirse, y eso no quiere decir que pueda ser abusada o violada”, enfatizó Giovanna Ríos.
Explicó que el tratar de imponer cómo una mujer debe vestirse o qué puede hacer o no, es también una forma de violencia.
Ríos advirtió que muchas víctimas callan por miedo a ser juzgadas por su propia familia o amigos. Además, señaló que el trauma puede paralizarlas, impidiéndoles denunciar de inmediato; por ello, pidió comprensión para las agraviadas y, sobre todo, ayuda.
“Si conocemos o somos testigos de un hecho de violencia. No podemos quedarnos callados”, exhortó.





