La peletería, uno de los oficios artesanales más antiguos del valle del Mantaro, enfrenta hoy un escenario crítico. La falta de relevo generacional, la escasa difusión de su valor cultural y el limitado apoyo estatal, que ponen en riesgo la continuidad de este arte.
Alfredo Flores Quispe, artesano peletero con más de 40 años de experiencia en su taller ubicado en El Tambo, advierte que la tradición podría extinguirse en un corto plazo.
“Mis abuelos eran peleteros, después siguió mi madre y yo he continuado con esa tradición. Actualmente creo que ya se muere en mi nombre porque los hijos ya no quieren seguir”, señala con preocupación.
Según explica, esta realidad se repite entre sus colegas, las nuevas generaciones optan por otros caminos profesionales. “Los hijos si llegan a ser profesionales no quieren continuar. Ahí muere”, lamenta con nostalgia. Para el artesano, el desinterés de los jóvenes responde también a lo exigente y sacrificado del oficio.

La peletería (arte de transformar pieles animales en prendas de vestir y botas) no solo demanda habilidad, sino también un alto esfuerzo físico y riesgos para la salud.
“Es riesgoso, complicado y muy sacrificado. La mano es la que más trabaja. Para curtir una piel se tiene que hacer mucho esfuerzo físico”, explica. A ello se suma la exposición constante a productos químicos.
“Lo que principalmente usamos es el cromo, el ácido orgánico y el bicarbonato. Esto nos afecta a la vista, los pulmones, el pelo. Por más que nos cuidamos, siempre nos afecta bastante”, añade al borde de las lágrimas: “en cinco años aproximadamente, incluso yo me voy a retirar por mi salud”.

En el plano económico, la situación tampoco es favorable. La competencia con productos importados, principalmente de origen chino, ha reducido considerablemente sus ingresos. “Nuestro trabajo lo valoramos, por eso tenemos un precio un poco elevado, pero la gente se va por lo barato. Al bajar el precio, para nosotros la ganancia es mínima”, afirma. Aunque destaca que la calidad de la peletería artesanal es superior, reconoce que esto no siempre es valorado por el consumidor. “Un producto chino no te abriga bien. Se dice que la piel de ovino te cura las escaras, pero si es una importación no te va a ayudar en nada”, recalcó.
A toda esta realidad se suma la falta de políticas públicas que respalden al sector. Flores considera urgente que el Estado implemente medidas de protección para los artesanos, especialmente aquellos de mayor edad. “Debería haber una ley que nos favorezca, una pensión mensual y seguro de salud”, reclama. Asimismo, propone promover espacios de comercialización directa. “Lo que se necesita hacer es ferias, pero de verdaderos productores”, sostiene.

Precisamente, ayer, en la plaza Huamanmarca , se inauguró la feria regional ‘La Artesanía de la Región Junín a tu Alcance’, con la participación de artesanos de las nueve provincias en 30 stands. El evento, organizado por la Dirección Regional de Comercio Exterior y Turismo (DIRCETUR) Junín, se realiza en el marco del Día del Artesano Peruano que se celebra hoy y busca fortalecer la economía del sector.
Se ofrecen productos como mates burilados, cerámica, alfarería, joyería, platería, tallados en madera, tejidos, bisutería y piezas personalizadas.





