En medio del frío, el viento y las condiciones adversas de la zona, niños de la I.E. 30140 del anexo de Retama Baja, distrito de Cullhuas, continúan asistiendo a clases bajo un plástico instalado de manera improvisada en la plaza del centro poblado. Su escuela tuvo que ser evacuada tras los daños ocasionados por los sismos del 18 de julio y 6 de agosto, que dejaron graves rajaduras y evidencias de separación de las paredes en varios de sus ambientes.

Ante la emergencia, los padres de familia y la única docente de la institución, Edith Cuyutupa, acondicionaron este espacio para continuar con las clases. Trasladaron la pizarra, mesas y sillas hasta la plaza, donde los niños estudian expuestos a las bajas temperaturas y al fuerte viento.
“Me siento impotente porque no tenemos apoyo de la Dirección Regional de Educación (DREJ) Junín, UGEL y Ministerio de Educación para que vean nuestras necesidades. La Municipalidad de Cullhuas vino y trajo cuatro carpas para las familias, pero no hay nada para la escuela y tenemos que hacer clases a la intemperie”, relató Cuyutupa, quien además se desempeña como directora de la institución.

La docente, que por la distancia y las dificultades de acceso vive en el sector, tampoco cuenta actualmente con un espacio seguro. Desde la emergencia, duerme junto a las familias de la comunidad en una de las carpas, soportando las bajas temperaturas.La I.E. 30140 representa una de las pocas posibilidades de educación para los niños de este sector, que enfrenta importantes niveles de pobreza, marcados por una economía basada en la agricultura de subsistencia, las limitadas oportunidades para generar ingresos y las dificultades de acceso a servicios e infraestructura debido a la dispersión de sus comunidades.

Ante esta situación, Cáritas Huancayo, con el apoyo del Banco de Alimentos Perú, llegó a Cullhuas y sus anexos para entregar ayuda humanitaria a las familias damnificadas, consistente en alimentos, agua, productos de limpieza, colchones, frazadas, edredones y ropa de abrigo. La atención forma parte de las jornadas que el Arzobispado de Huancayo y Cáritas Huancayo realizan en las comunidades afectadas; sin embargo, la emergencia continúa y los niños siguen asistiendo a clases bajo un plástico mientras sus familias esperan retornar a sus viviendas.
Clases presenciales
Otro caso similar es el de la institución educativa Virgen del Rosario n° 30161 de Chongos Bajo. Aquí han sacado sus carpetas y sillas al aire libre, las aulas son armazones cubiertos con plásticos que apenas los cubren del frío en las mañanas o del intesno sol a mediodía.
Pese a ello sus ganas de estudiar no son menos. Las docentes, con igual esmero, imparten las lecciones diarias de manera presencial ya que la virtualidad no es un sistema que puedan permitirse en esta zona.






