La Alameda, un lugar para la reflexión y la inspiración
La Alameda, un lugar para la reflexión y la inspiración

Frente a las posiciones encontradas en torno a la declaratoria de la Alameda de la República de Huánuco como Patrimonio Cultural de la Nación, el historiador Eliseo Talancha Crespo recordó que este emblemático espacio público no solo posee valores ambientales, sociales y culturales, sino también una profunda dimensión histórica.

“La actual Alameda de la República constituye uno de los espacios públicos más antiguos de la ciudad de Huánuco. Sus antecedentes se remontan a la época colonial, cuando era conocida como la ‘Carrera del Campo’. Posteriormente, durante el Virreinato, específicamente en 1785, bajo la gestión del primer intendente de Tarma, Juan María de Gálvez, fue transformada en una alameda de árboles destinada al recreo de la población, al ornato urbano y a la mejora de las condiciones ambientales de la ciudad”, refirió Talancha Crespo.

PARTE DE LA VIDA DE LOS HUANUQUEÑOS

Con el paso del tiempo, este espacio adquirió una importancia cada vez mayor en la vida urbana huanuqueña. Durante el proceso de independencia habría servido como escenario de manifestaciones vinculadas a los ideales libertarios surgidos tras la revolución huanuqueña de 1812. Ya en la República, se convirtió en punto de encuentro para actividades cívicas, sociales y culturales, consolidándose como parte fundamental de la memoria colectiva de los huanuqueños.

“Uno de los testimonios más importantes sobre el origen de la Alameda se encuentra en la obra del botánico español Hipólito Ruiz López, integrante de la Real Expedición Botánica enviada por el rey Carlos III. En su libro Relación histórica del viaje que hizo a los reynos del Perú y Chile, dejó constancia de la existencia de una alameda formada en la antigua Carrera del Campo, destacando su extensión y el sistema de acequias que permitía irrigar las áreas verdes de la ciudad”, sostuvo.

PROPUESTA EN EL SIGLO XVIII

Ruiz López también relató la visita que realizó a Huánuco el intendente Juan María de Gálvez en agosto de 1785. Según su testimonio, tras una reunión con autoridades locales y miembros de la expedición científica, propuso la creación de una alameda de árboles que ofreciera sombra, recreación y embellecimiento urbano.

Un segundo documento fundamental es la memoria elaborada por el propio intendente Juan María de Gálvez en 1786, tras recorrer los pueblos de la Intendencia de Tarma. En dicho informe describió cómo ordenó la creación de una alameda en un terreno que hasta entonces era utilizado para carreras de caballos. Según relató, se plantaron aproximadamente 1,500 árboles de diversas especies, convirtiendo rápidamente el lugar en un espacio de recreo y contemplación para los habitantes de Huánuco.

EMPEÑO PARA SU PRESERVACIÓN

La importancia que Gálvez otorgó a esta obra queda demostrada en las medidas que dispuso para garantizar su conservación. Ordenó la construcción de acequias para el riego permanente de los árboles y designó a un regidor responsable de supervisar su mantenimiento, poda y cuidado.

Para el historiador, estas fuentes permiten afirmar que la Alameda de la República no es un espacio reciente ni carente de antecedentes, sino una obra pública concebida durante el siglo XVIII dentro de los ideales del urbanismo ilustrado promovidos por las autoridades borbónicas. Al igual que la Alameda de los Descalzos y la Alameda de Acho, en Lima, la alameda huanuqueña formó parte de una visión moderna de ciudad que buscaba combinar recreación, naturaleza y bienestar colectivo.

LA RELEVANCIA HISTÓRICA

Asimismo, destacó que el intelectual y político huanuqueño Saturnino Vara Cadillo también resaltó la relevancia histórica de este espacio. En su obra póstuma Andinología Peruana, subrayó el valor urbano de la antigua Alameda del Patrocinio y la consideró una de las obras más importantes impulsadas por el intendente Gálvez para el desarrollo de la ciudad.

Desde una perspectiva patrimonial, existen razones sólidas que justifican su conservación y eventual declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación. En primer lugar, constituye un testimonio material de la evolución histórica de Huánuco. En segundo término, representa una valiosa expresión del urbanismo ilustrado del siglo XVIII. Finalmente, forma parte esencial de la identidad local al haber acompañado la vida cotidiana de generaciones de ciudadanos.

“Por ello, el desconocimiento de su historia no puede convertirse en argumento para adoptar decisiones que comprometan su integridad. Ignorar los orígenes históricos de la Alameda de la República implica desconocer también su significado social, cívico y simbólico para Huánuco. Su protección no solo responde a una obligación del Estado de preservar el patrimonio cultural, sino que constituye un acto de respeto hacia la memoria colectiva y el legado histórico que las actuales generaciones”, resaltó.