mantienen en atención el comportamiento de las precipitaciones, la disponibilidad de agua para el valle de Ica y la posibilidad de crecidas importantes en los ríos de la región. La información fue abordada durante una exposición técnica relacionada con las perspectivas meteorológicas, hidrológicas y climatológicas,

Pronósticos ante el Fenómeno El Niño

En este contexto, el gerente de la Junta de Usuarios de Aguas Subterráneas del Valle de Ica (JUASVI), Ing. Alfredo Sotil Delgado, mediante la plataforma Ambiand presentaron el eguimiento de las condiciones atmosféricas y de los recursos hídricos. Esta plataforma tecnológica externa proporciona información meteorológica, hidrológica y climatológica, incluidos datos satelitales, pronósticos del tiempo y estimaciones de precipitaciones en las cuencas.

Durante la exposición, los especialistas señalaron que el Fenómeno El Niño todavía se encuentra en una etapa previa al periodo de mayor impacto. Advirtieron que las condiciones observadas hasta el momento no representan necesariamente lo que podría ocurrir durante el verano, considerado el periodo más crítico por la posibilidad de temperaturas elevadas, precipitaciones por encima de lo normal y aumentos repentinos de los caudales.

Uno de los principales aspectos de las perspectivas climáticas es la posibilidad de que la temporada de lluvias comience desde diciembre del 2026, en lugar de iniciarse principalmente en enero, como suele ocurrir habitualmente en la región.

Los especialistas explicaron que para Ica los impactos más probables estarán relacionados con temperaturas muy altas, aunque también podrían producirse afectaciones puntuales por precipitaciones. Esto significa que no necesariamente lloverá de manera continua durante toda la temporada, sino que podrían presentarse grupos de días lluviosos seguidos de intervalos sin precipitaciones. En determinados días se podrían concentrar lluvias intensas en periodos cortos, generando incrementos rápidos del caudal en los ríos y activaciones de quebradas.

Las perspectivas también muestran condiciones más lluviosas entre febrero y abril, aunque los participantes precisaron que estos escenarios todavía deben evaluarse conforme se disponga de nuevos datos atmosféricos.

Caudal en el Río Ica

Otro de los planteamientos en la reunión fue realizado por Julio Chávez Cárdenas, ingeniero agrónomo, quien expresó su preocupación por las similitudes que encuentra entre las actuales perspectivas climáticas y los antecedentes de inundaciones en Ica.

El especialista recordó la inundación ocurrida el 8 de marzo de 1963 y señaló que, antes de ese episodio, se habían registrado condiciones de sequía en la sierra durante septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 1962, así como en enero y febrero de 1963. Según su exposición, las condiciones cambiaron repentinamente el 8 de marzo, cuando se produjo la inundación.

También mencionó el Niño Costero de 2017, al que vinculó con una secuencia semejante: déficit de lluvias en la sierra entre septiembre y diciembre de 2016, seguido de condiciones de sequía durante enero y febrero de 2017, antes de un cambio importante en marzo.

Chávez Cárdenas sostuvo que encuentra semejanzas entre esos antecedentes y los pronósticos presentados para la temporada 2026-2027. Su principal preocupación estuvo relacionada con la capacidad hidráulica del río Ica y las condiciones de la infraestructura que atraviesa su cauce.

Durante su intervención, el ingeniero sostuvo que el río Ica no soportaría más de 250 metros cúbicos por segundo y cuestionó que se considere una capacidad superior sin evaluar las restricciones que presenta la infraestructura existente.

Según explicó, se ha buscado ampliar el cauce para alcanzar una capacidad promedio de 400 metros cúbicos por segundo. Sin embargo, afirmó que los puentes no han sido modificados y que continúan representando cuellos de botella que podrían dificultar el paso del agua durante una crecida.

El especialista advirtió que, si se presentan lluvias intensas y aumentos repentinos de caudal, podrían producirse desbordes, especialmente en las partes alta y media del valle. Por ello, consideró necesario prestar atención no solo a la capacidad del cauce, sino también a los puntos donde la infraestructura podría restringir la circulación del agua.

En respuesta, uno de los expositores reconoció que existe la posibilidad de que se produzcan crecidas superiores a los 250 metros cúbicos por segundo. Indicó que incluso una sola noche con un incremento importante del caudal podría generar una situación de riesgo.

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