Expresidente del Congreso reveló que “gracias a Dios” logró salir de su oficina cuando delincuentes abrieron fuego. No descarta que atentado sea en represalia por sus declaraciones.
Expresidente del Congreso reveló que “gracias a Dios” logró salir de su oficina cuando delincuentes abrieron fuego. No descarta que atentado sea en represalia por sus declaraciones.

, expostulante al Senado por Somos Perú, aseguró que está “vivo de milagro”, luego de que delincuentes atacaran a balazos su oficina inmobiliaria situada en el sector Las Palmeras del centro poblado de California, en la provincia de Virú.

“Han disparado en la oficina en donde yo trabajo, en mi escritorio he recibido tres impactos de bala. Gracias a Dios yo había salido de esa oficina minutos antes, sino no estuviera aquí vivo. Los impactos de bala han caído en mi sillón, en mi escritorio en donde yo atiendo todos los días”, denunció.

Móvil

Salaverry confirmó que hasta antes del ataque no había recibido ninguna amenaza. Incluso, dudó que se trate de una extorsión, debido a que llevan trabajando en la zona tres meses y, normalmente, el cobro de cupos a empresas se da cuando se inician los proyectos.

En ese sentido, no descartó que el atentado tenga tinte político. “Normalmente, primero extorsionan y si no cumplen con sus demandas, luego atentan. Me parece extraño el momento, a dos días de terminar una elección, a pocas semanas de haber hecho unas declaraciones fuertes contra una candidata —dijo que Keiko Fujimori postulaba cada cinco años porque recibiría dinero de grandes empresas—. No acuso a nadie, pero tampoco descarto nada, la verdad es que todo es muy extraño”, acotó.

El expresidente del Congreso también lamentó la ola de inseguridad que se vive en la región. “La Libertad se ha convertido en tierra de nadie, aquí no hay autoridades. Trujillo parece el Medellín (Colombia) de los años 80 y las autoridades brillan por su ausencia”, afirmó.

Pese al tiroteo, Salaverry aseveró que no se atemoriza y, por el contrario, lanzó una advertencia a sus atacantes: “A ti te digo, delincuente, escóndete bien en tu madriguera porque si te encuentro ni tu vieja te va a reconocer. Tú no sabes con quién te has metido, a mí no me tiembla la mano ni me vas a asustar con las balas”.