Especialista en Medicina Familiar dice que mientras no se involucre  a la gente en la lucha contra el Covid-19 no habrá éxito.
Especialista en Medicina Familiar dice que mientras no se involucre a la gente en la lucha contra el Covid-19 no habrá éxito.

El Perú ha ingresado a una segunda ola de la pandemia por el coronavirus y el panorama es desolador. Y es que, como en gran parte del país, en la región son más de nueve meses que con diversos enfoques y estrategias se trata de enfrentar al mortal virus, sin obtener los resultados esperados.

Su letalidad crece cada día y su propagación no ha podido ser contenida.

En esa línea, la doctora Evelyn Goicochea Ríos, especialista en Medicina Familiar, tiene una óptica muy clara del error que se está cometiendo para luchar contra el virus. Ella dialogó con Correo y esto fue los que nos dijo:

¿Cuál es el análisis que hace de las estrategias que se han implementado para enfrentar la pandemia del Covid-19, en la región La Libertad?

Considero que al principio se desestimó la gravedad de lo que se venía, a pesar que a nivel internacional la información que había ya nos daba una idea de cómo se daba el incremento de casos y de contagios desde China, donde empezó, y luego pasando por todos los países de Europa. Muchos lo vieron como que muy lejos, como si eso no nos iba a afectar. Pero, yo no puedo hablar de la región sin hablar antes del nivel central, ya que lo que se hace acá es eco de lo que se hace a nivel nacional y ahí hubo mucha demora en implementar acciones concretas y puntuales.

¿A qué se refiere en específico?

El Gobierno lo intentó con el tema de dar bonos, de disponer cuarentenas, pero no se hizo en forma estructurada. Por ejemplo, no hubo una educación a la población para que entienda el porqué tenía que quedarse en su casa los 15 primeros días, que hubieran sido decisivos si todos al unísono hubiéramos cumplido, ¿no? Entonces, por un lado no hubo comunicación en salud adecuada a la población y originó que mucha gente, que aparentemente desconocen del tema, inundará las redes sociales con fórmulas para frenar el Covid-19 como las gárgaras de sal, tomar kión, eucalipto. Es decir, ni desde el Ejecutivo ni desde la Región hubo una buena comunicación con la gente para que entienda el mecanismo de la transmisión de la enfermedad y las medidas de de prevención.

¿Y la ivermectina?

Sí, se propició el reparto masivo de la ivermectina; se organizó toda su distribución, incluso, alguien públicamente la tomó como si eso fuera la solución. Entonces, la gente lo que hace es buscar lo más fácil y en su desesperación se automedica y hace uso de esta sustancia con resultados negativos para su salud. Desde mi punto de vista no hubo ese correlato con respecto de educar a las personas de trabajar a nivel comunitario, desde las familias. Desde el inicio se debió organizar a la comunidad para que estén vigilantes a que si en barrio o en mi cuadra alguien se enfermaba poder dar aviso y recibir atención oportuna.

Se han ejecutado planes como el plan Tayta, los vigías comunitarios, ¿qué hay de esos enfoques?

Han demorado. Mira, en otros lugares, cuando se hace el trabajo con la comunidad organizada, los trabajos dan resultados y se han visto ejemplos como el manejo del dengue, paludismo o cualquier otra enfermedad en la antigüedad. Lo que pasa es que cuando la gente se enferma se asume que la responsabilidad es 100% del sector salud y la gente no asume su autocuidado. La población tiene que hacer un mea culpa en ese sentido, porque no sabe cuidarse, no sabe prevenir, desestima las medidas de ese tipo y cuando están enfermos acuden masivamente al hospital o se quejan de todo. Pero, desde mi óptica, el tema de los vigías comunales funcionan perfecto y ahora con las redes es más fácil.

¿Entonces la participación de la ciudadanía es clave?

Claro. Eso es clave en cualquier problema de salud pública. Tú no puedes dejarle toda la responsabilidad a las autoridades, que la tienen, porque tampoco se trata de decir que no. Las autoridades tienen la responsabilidad de proveer los servicios, implementarlos; pero también la gente común; tú, yo, tenemos la responsabilidad del autocuidado. Si nos dicen no ir a un mercado que está saturado, pues me abstengo de entrar; por qué ese afán de ir a un bar, ir a comer a un restaurante. La gente no ha entendido, porque no lo ha interiorizado, no lo siente como su problema, es el problema del resto. Y ese divorció entre el ciudadano de a pie y el servicio de salud impiden tener éxito.

Hay una guerra contra el virus y a la comunidad se le ha dejado de lado.

¿Se puede dar el giro o ya es tarde?

Nunca es tarde. Esto no va a parar ahora. Me da pena ver que tras la medida de cuarentena los terminales estén atiborrados de gente. El Covid viajando de Lima a las provincias, porque no se coordina con la gente. No hay comunicación clara, todos están trabajando por su lado.

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