La pandemia del coronavirus ha quebrado tradiciones y ha provocado drásticos cambios en la forma en la que nos desenvolvíamos en la sociedad. Asimismo, ha acelerado el uso de ciertas herramientas digitales que parecían iban a tardar un tiempo más, tal como se está dando hoy en día en la campaña electoral, en la que está imbuido el país.
En relación a ese fenómeno, Aldo Román Rosas, asesor en comunicaciones y marketing político, conversó con Correo y fue enfático al sostener que si un político no migra a las redes sociales está más que en desventaja que su contendores que están dentro del mundo digital.
¿Cuál es el cambio más radical que se ha dado en este aspecto?
Principalmente conectar el mensaje de manera personal con el voto nuevo e indeciso que prácticamente es un nicho que todos los nuevos aspirantes al Congreso desean explotar.
¿Qué opciones tiene el candidato y su equipo de campaña para llevar el mensaje ahora que ya no hay mítines en plazas?
Principalmente las redes sociales, dado que en el tiempo de aislamiento social por esta pandemia no solo los jóvenes han sabido utilizarlos, sino que personas adultas han incursionado en este mundo virtual y han sabido adaptarse, lo cual significa una gran ventaja de este medio para llevar el mensaje dado a su crecimiento poblacional digital.
¿Cuánto le afecta a un candidato no tener contacto con sus seguidores, tal como sucedía antes?
Les perjudica más a los nuevos candidatos que se perfilan, ya que no tienen esa oportunidad de rodearse con normalidad con la población y también afecta a los postulantes que ya tienen experiencia por diversos motivos, ya sea de cambio de partido y/o el número que llevan para el Congreso. Es un gran reto, pues han perdido esa ventaja de que en sus recorridos se puedan ser reconocidos por amigos, vecinos y familiares. Pues aquí viene el trabajo de segmentación de su público objetivo para maximizar recursos y llegar a las personas que tienen afinidad con el candidato, ya que muchos de ellos promocionan publicaciones sin estrategia con una inversión económica sin retribución en resultados objetivos.
Hay muchos candidatos que no tienen redes sociales, y si las tienen no lo utilizan. ¿Qué tan significativa es la desventaja con otro que sí maneja más redes?
Lamentablemente, candidato que no esté en redes sociales, que no migre a la era digital, no existe, y la desventaja ante los demás es bastante amplia. Una de las desventajas es que quien domine las redes obtiene un mayor posicionamiento en la mente del electorado; ojo que esto dependerá del plan de comunicación y estrategia que empleen. Hay muchas personas que postulan de manera continua y tienen sus redes por muchos años, pero no tienen interacción ni el alcance necesario para llevar un mensaje.
Se puede decir que es determinante el saber usar todas las plataformas digitales o que el candidato cuente con uno?
En realidad sí, cada red social se dirige a un público en específico, ya sea Instagram, Facebook, Twitter e incluso Tik Tok. Aunque nos parezca algo descabellado, cada persona utiliza de 2 a 8 horas al día sus redes sociales, por lo que analizar cada medio es una ventaja competitiva sobre cada candidato. Las redes sociales se han convertido en el nuevo campo de batalla para las campañas políticas.
¿Cuál de las plataformas digitales es la más usada y cuál ha evidenciado ser la más efectiva?
Una con el mayor tránsito de usuarios es Facebook, pero hay que saber que su sub producto Facebook Historias tiene un mayor alcance y de la manera como lo trabajen consigue la efectividad necesaria, sobrepasando las publicaciones que comúnmente conocemos.

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