Dos buses de transporte público que estaban repletos de pasajeros fueron atacados, la noche del último viernes, en distintos puntos de Lima.
Los atentados ocurrieron en plena vigencia del estado de emergencia en Limay Callao, y a pesar de las reiteradas promesas del Gobierno en materia de seguridad y lucha contra la criminalidad.
El primero afectó a una unidad de la empresa de transportes San Sebastián conocida popularmente como “La 50”. La misma fue atacada con un artefacto explosivo, se presume una granada, en el cruce de las avenidas 13 de Enero con Tusilagos, en San Juan de Lurigancho.
El conductor del bus resultó herido durante el atentado y sus pasajeros vivieron momentos de terror, mientras que un transeúnte también fue afectado por los fragmentos del explosivo.
La hipótesis policial apunta a un ataque vinculado a extorsionadores. La empresa había denunciado anteriormente que era víctima de amenazas por parte de sujetos que le exigen el pago de cupos.
Balacera
En tanto, un bus de la empresa “Negociaciones Santa Anita” fue baleado en el anexo 22 de Jicamarca, en el distrito de San Antonio, en Huarochirí.
La unidad también estaba en ruta y transportaba a varios pasajeros que quedaron en shock por el ataque de dos criminales, que se desplazaban en una moto, y que dispararon, hasta en tres oportunidades, al vehículo.
Uno de los proyectiles impactó en el hombro del conductor, identificado como Jorge Cabrera Fernández (41). El chofer continuó manejando varias cuadras hasta alcanzar una zona con mayor iluminación para pedir ayuda.
Allegados a la empresa indicaron que vienen pagando cupos diarios de 12 soles a dos bandas criminales, a fin de poder circular con tranquilidad. Los transportistas señalaron que este ataque fue ejecutado por una tercera organización delictiva que también exige pagos.





