Delincuentes armados atacaron a balazos un establecimiento comercial en San Juan de Miraflores donde había personas consumiendo en su interior durante la noche del viernes 27 de febrero. Los disparos superaron las 20 detonaciones contra el local ubicado en el cruce de las calles Maximiliano Carranza y José María Seguin.
Los proyectiles impactaron principalmente la pared exterior del segundo nivel del inmueble comercial. Las evidencias balísticas sugieren un mensaje dirigido específicamente hacia los propietarios del negocio.
Las autoridades municipales intervinieron de inmediato tras el incidente reportado. El establecimiento quedó clausurado preventivamente hasta completar las investigaciones correspondientes.
No se reportan fallecidos
El atentado no dejó personas heridas ni fallecidas a pesar de la concurrencia de clientes en ese horario. Los comensales lograron resguardarse a tiempo ante la intensidad del ataque armado.
La rápida evacuación evitó tragedias mayores en el lugar de los hechos. Los vecinos confirmaron que nadie resultó lesionado por los disparos registrados.
Sin embargo, los residentes de la zona expresaron un profundo temor por la escalada constante de la criminalidad urbana.
“Mucha gente empezó a vender sus casas por ese motivo. Un niño ya no puede vivir acá. A cualquier persona le hubiera caído, debe ser algo de los extorsionadores”, señaló una vecina en Exitosa.
La población local denuncia cobros extorsivos recurrentes contra comerciantes y transportistas. A esta problemática, se le suma también la presencia organizada de trabajadores sexuales agrava la percepción de descontrol territorial permanente.
Zona convertida en tierra de nadie
Un portavoz de los afectados describió la transformación negativa del entorno barrial tradicional.
“Es lamentable porque uno tiene niños, uno ha vivido acá por mucho tiempo y da pena como el barrio o el lugar donde uno vive se vuelve un lugar inseguro. Es cierto, muchos vecinos que con los que uno ha crecido ya no viven en la zona, se han ido a otros lugares por la delincuencia, este lugar en la noche se vuelve tierra de nadie”, comentó.
Familias completas optaron por abandonar sus hogares de décadas por seguridad infantil. La delincuencia nocturna impone condiciones de convivencia imposibles para la población estable.
Los habitantes solicitan patrullaje policial intensivo y operativos contra bandas organizadas. La jurisdicción concentra múltiples denuncias por cobro de cupos y actividades ilícitas relacionadas.
La clausura del local comercial evidencia la incapacidad municipal para garantizar la seguridad básica. Los residentes exigen medidas concretas que devuelvan tranquilidad a sus familias residentes.





