La escasez de gas natural vehicular derivada del racionamiento gubernamental ya genera incrementos inmediatos en tarifas del transporte público masivo limeño. Buses que operan rutas por Villa María del Triunfo San Miguel San Juan de Lurigancho y Miraflores comenzaron a aplicar alzas de S/0.50 en todas sus tarifas habituales.
Ese ajuste refleja la migración forzada hacia gasolina y diésel ante imposibilidad de abastecimiento con el combustible subsidiado.
Publicaciones en redes sociales y reportes de usuarios confirman que conductores trasladan sobrecostos operativos a pasajeros diariosversiones similares sobre impacto progresivo en precios de movilidad urbana. Ese ajuste refleja la migración forzada hacia gasolina y diésel ante imposibilidad de abastecimiento con el combustible subsidiado. La dinámica recuerda la evolución de la denominada china durante pandemia cuando el pasaje mínimo escaló de S/0.50 a S/1.00.
La línea EVIFASA que cubre la ruta 2305 hacia San Juan de Lurigancho notificó formalmente el incremento de S/0.50 en todas sus modalidades de cobro. Ese comunicado oficial evidencia la presión económica inmediata sobre empresas de transporte informal.

Especulación en combustibles alternativos
La ley de oferta y demanda genera especulación inmediata en precios de gasolina y diésel ante demanda masiva de vehículos particulares y colectivos. Grifos locales priorizan suministro exclusivo para transporte masivo dejando fuera a taxis combis y cústers con sistemas duales.
El ministro de Transportes y Comunicaciones Aldo Prieto Barrera informó durante conferencia oficial que el volumen disponible de GNV alcanza solo para 6000 unidades de servicio público. Ese cupo incluye integralmente el Metropolitano corredores complementarios y Aerodirecto excluyendo categorías menores de vehículos.
Prieto detalló que el Ejecutivo analiza mecanismos para liberar capacidad adicional de gas natural vehicular progresivamente. La implementación dependerá directamente del avance en reparaciones del ducto afectado con fecha tentativa de normalización el 14 de marzo.
Las empresas concesionadas del Estado también enfrentan tensión económica por combustibles alternativos más caros en mercado abierto. La cadena de costos elevados inevitablemente recae sobre usuarios finales del servicio de movilidad colectiva limeña.





