Una empresaria dedicada al rubro de cosméticos vive atemorizada luego de que una red criminal la contactara para extorsionarla tras recibir información de su emprendimiento. La situación derivó en la exigencia de un pago inicial de 70 mil soles por parte de un grupo que contaba con datos sobre sus actividades y movimientos.
La Policía Nacional realizó un operativo en el Centro de Lima que permitió la detención de tres personas vinculadas al caso. Los intervenidos fueron ubicados mientras realizaban seguimiento cerca de uno de los establecimientos de la afectada.

Extrabajadora implicada en el caso
De acuerdo con las investigaciones, una joven que había trabajado con la empresaria cumplía un rol clave en la obtención de información. Desde su posición, y aun después de dejar el empleo, continuó facilitando detalles sobre la rutina de la propietaria y del personal.
Los datos obtenidos eran utilizados para enviar mensajes intimidatorios y generar presión sobre la víctima. Esta dinámica buscaba afectar el funcionamiento del negocio y forzar el cumplimiento de las exigencias económicas.
Entre los intervenidos figura un integrante del Ejército en actividad junto a otros dos jóvenes. Las autoridades los ubicaron en el jirón Callao, en el Cercado de Lima, cuando se encontraban a bordo de una camioneta.
En ese momento, realizaban acciones de vigilancia en las inmediaciones de uno de los locales de la empresaria. Este seguimiento permitió a la Policía vincularlos con el caso iniciado a comienzos de 2026.
Empresaria tuvo que cerrar su negocio
Antes de la intervención policial, la empresaria ya había advertido indicios sobre el origen de las amenazas. Un comportamiento particular de la joven vinculada al caso llamó su atención y reforzó sus sospechas.
En su testimonio, explicó el detalle que consideró determinante en sus sospechas sobre la procedencia de la información. “Esta chica me decía ‘señorita Jenny’, y en varias oportunidades le pedí que me llamara ‘señora’, como el resto. Nunca cambió. Esa fue la pieza clave”, relató.
Tras lo ocurrido, la afectada decidió cerrar los dos locales que administraba. Actualmente, ha optado por continuar con sus actividades comerciales desde su vivienda mediante transmisiones en vivo.
Pese a la intervención policial, la joven señalada como informante recuperó su libertad horas después por disposición judicial. Esta decisión generó malestar en la empresaria, quien se vio afectada hasta las lágrimas por las constantes amenazas.





