El Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja (INSNSB) anunció que implementó el Programa de Atención Personalizada en Resonancia Magnética, el cual permite reducir el tiempo de los estudios y de sedación en los pacientes pediátricos e incrementar la capacidad de atención del servicio.

Este innovador programa se basa en el uso de protocolos personalizados, en los cuales el médico radiólogo adapta el estudio según la patología y necesidad diagnóstica de cada paciente, minimizando el número de secuencias de la resonancia y evitando procedimientos innecesarios. Este enfoque permite integrar varios estudios en un solo procedimiento, reduciendo significativamente el tiempo total de examen.

“El médico radiólogo dirige el estudio en función del diagnóstico del paciente, lo que permite obtener información precisa en menor tiempo”, explica Cinthya Bazán, jefa del Servicio de Imágenes.

En pacientes con enfermedades como cáncer, tumores o neurofibromatosis, que requieren evaluar múltiples regiones del cuerpo para identificar extensión o metástasis, ahora se realizan estudios corporales totales dirigidos, logrando resultados en menor tiempo sin comprometer la calidad diagnóstica.

Especialista destaca que no es lo mismo una resonancia para epilepsia que para trauma, infarto o un paciente crítico.

USOS DE LA RESONANCIA MAGNÉTICA EN NIÑOS

Neurología - Cerebro. Para detectar tumores, quistes, malformaciones, hemorragias, infecciones (meningitis), hidrocefalia y causas de epilepsia.

Columna vertebral. Para evaluar médula espinal, tumores espinales o malformaciones congénitas. En neonatos se identifican alteraciones en el desarrollo cerebral y daño neurológico.

Abdomen y tórax. Evaluar tumores hepáticos, renales, cardíacos o malformaciones vasculares.

Músculo- esquelético. Diagnosticar lesiones en articulaciones, cartílagos, ligamentos y tendones.