El papa León XIV hizo llegar un pectoral a monseñor Luciano Maza Huamán, quien asumió este sábado como flamante arzobispo de Piura en una misa presidida por el nuncio apostólico en el Perú, Paolo Rocco. El obsequio fue entregado por monseñor Guillermo Elías, quien hasta ese momento ejercía como administrador apostólico de la jurisdicción desde abril de 2024.
Elías explicó que el gesto surgió durante la reciente visita ad limina que los obispos peruanos realizaron en Roma, donde tuvieron un encuentro con el pontífice. Junto a Daniel Turley, obispo emérito de Chulucanas (primera diócesis en la que León XIV sirvió al llegar al Perú en 1985), fue uno de los co-consagrantes de la ceremonia.
“Y el santo padre nos obsequió un hermoso pectoral. Yo pensé en ti, inmediatamente pensé en ti, y dije: ‘no pierdo nada con intentar una gestión’. Hablé con el presidente de la Conferencia Episcopal y me dijo ‘vamos a intentarlo’. Y he traído el pectoral que nos regalo el santo padre también para ti, un regalo del Papa para ti”, contó Elías en medio de una ovación de los presentes.
Al concluir su primer mensaje como pastor de la arquidiócesis (que abarca los territorios de Piura y Tumbes), Maza Huamán fue sorprendido con el presente ante la mirada emocionada de los fieles. A la ceremonia asistieron más de veinte obispos de distintas regiones del país, además de autoridades locales.
Una sede marcada por el escándalo
Maza Huamán recibe una arquidiócesis que estuvo acéfala durante casi dos años, luego de que el papa Francisco aceptara en abril de 2024 la renuncia de José Antonio Eguren, señalado por su vinculación a casos de abusos y otras irregularidades ligadas al Sodalicio de Vida Cristiana (SVC), congregación a la que pertenecía. La agrupación, actualmente disuelta, arrastró a varios de sus altos integrantes en escándalos que incluyeron el encubrimiento del fundador pederasta Luis Fernando Figari.
Eguren también fue mencionado en una investigación periodística que lo acusaba de encubrir abusos cometidos por Figari y de presuntas actividades ilícitas como el tráfico de tierras. Según un reportaje del periodista Daniel Yovera para la cadena Al Jazeera, el expulsado sodálite habría ofrecido tres millones de dólares a delincuentes para que invadieran terrenos en la región norteña.
En su primer mensaje como arzobispo, Maza Huamán trazó una hoja de ruta centrada en la unidad y la evangelización.
“Por eso pido a mis hermanos sacerdotes de Piura, a los religiosos y religiosas, a los movimientos, hermandades y parroquias, que trabajemos juntos de manera sinodal, para ser una Iglesia evangelizada por el amor y que evangeliza con amor y servicio”, señaló.
Además lanzó un llamado a las autoridades civiles para desterrar la “sombra de la desconfianza hacia quienes ocupan cargos de responsabilidad” y recuperar la “confianza de jóvenes y niños a través del ejemplo de valores”. Sus palabras fueron recibidas como un guiño directo al proceso de renovación que la Iglesia piurana necesita tras los años de crisis.
Algunas víctimas que conocieron a León XIV durante su etapa como obispo en Chiclayo confían en que el Papa comprende a fondo la magnitud del caso y podrá impulsar el cierre del proceso iniciado por Francisco. Por su parte, José Enrique Escardó, primer denunciante del SVC, sostuvo que la llegada de Maza Huamán debe traducirse en una “investigación seria” informada al Vaticano para iniciar un proceso contra Eguren que podría llevarlo al estado laical.
“Esto se lo comuniqué al papa Francisco y a Prevost. Se necesita algo así como una comisión de la verdad”, opinó.
El arzobispado de Piura saludó la designación de Maza Huamán como el inicio de una nueva etapa para la Iglesia de la región. Miles de fieles esperan que su llegada contribuya a restablecer la confianza tras varios años de crisis.





