“Estamos a pocas semanas de empezar clases y más de 1,500 alumnos no tienen dónde estudiar”, advirtió.
Entre las principales deficiencias mencionó:
- Servicios higiénicos no adecuados para niños del nivel inicial, diseñados para adultos.
- Barandas con espacios amplios en los pisos superiores, por donde podría pasar la cabeza de un niño.
- Estructuras metálicas sin protección, que representan un riesgo de accidentes.
“Un niño que esté en el tercer piso podría caer. Eso es un peligro real”, señaló el director.
“Son observaciones importantes, relacionadas directamente con la seguridad física de los estudiantes”, subrayó.
“Queremos que nuestros hijos estudien bien y sin riesgos. No queremos esperar a que ocurra un accidente”, expresó.





