“Siempre he sido la consejera de mis amigas desde que era chibola, por alguna razón inexplicable. Además, me encantaba hacerlo, lo disfrutaba y luego en la calle, en alguna reunión, no sé qué gancho tenía a veces con las mujeres o con los hombres que me contaban todos sus problemas”, cuenta Andrea Llosa cuando le pedimos que identifique dónde está la raíz de “Cómo liberarte de una relación tóxica” (Planeta), su más reciente libro enfocado en las relaciones dañinas y los patrones de comportamiento nocivos.
La autora explica que su obra nace también de su experiencia como coach y consejera, buscando desmitificar la idea cultural de que el amor debe implicar sacrificio o sufrimiento extremo. “Elegí ocho tipos, pero las relaciones tóxicas están en todos lados, aunque hay muchas más por explorar, se lo planteé a mi editora y le encantó la idea”, agrega la periodista que presentará su libro el 31 de julio en la FIL Lima 2026.
¿Por qué crees que a la mayoría de las personas les cuesta tanto identificar que están viviendo una relación tóxica? Tiene que ver con lo que se nos ha enseñado socialmente. A las mujeres, desde la época de nuestras abuelas, se nos enseñó a amar con sacrificio, a ‘aguantar´ todo por el hogar y a sentirnos culpables si algo falla. También nos han vendido la idea de que el amor es sufrir y que debe ser como una novela o una montaña rusa.
En el libro mencionas que idealizamos mucho nuestras relaciones. ¿Cómo nos afecta eso?
Cuando nos aferramos a las personas para no sentir que perdemos algo valioso, viviendo de expectativas e idealizando cosas que ni siquiera han pasado, como viajes, matrimonios o hijos que no han nacido. Nos aferramos a esa ilusión para intentar que las cosas funcionen.
¿La dependencia emocional tiene mucho que ver en las relaciones tóxicas?
La dependencia emocional está directamente ligada al amor propio, uno termina dependiendo de otra persona porque cree que solo con ella podrá ser feliz. Sin embargo, la raíz de todo es la relación tóxica que tienes contigo mismo; es la peor de todas porque es silenciosa y en ella conviven el agresor y la víctima en un mismo cuerpo. Esta es la “madre” de todas las relaciones tóxicas y es donde reside la verdadera respuesta para sanar.

¿Es suficiente alejarse o aplicar el “contacto cero” para terminar con las relaciones que nos afectan? No es solo alejarse, hay que aprender a poner límites, lo cual es muy difícil. Puedes alejarte de dos o tres relaciones tóxicas, pero si no has sanado realmente, vas a volver a tener otra igual, eso es un patrón. El viaje no termina cuando la otra persona se va. A veces el hecho de que te dejen es un favor, pero si no reaccionas, terminas consiguiendo a alguien igualito.
¿Qué herramientas ofrece tu libro para encontrar una salida?
Trato de explicar el “por qué” de las cosas y dar un camino de salida. Todos queremos saber qué hacer y queremos saberlo ya, pero antes de decirte qué hacer, te pregunto: ¿estás lista? Es difícil salir de una relación dañina porque existen momentos bonitos y eso te mantiene en el ciclo, pero debes ser consciente de que vas a pasar por un duelo muy duro. Solo cuando estés lista y aceptes ese proceso, podrás tomar la decisión de no volver.
¿El objetivo de tu libro es que funcione como una guía de autoayuda para quienes viven relaciones tóxicas?
Mi idea con el libro no es crear un manual de autoayuda con pasos específicos, sino contar historias. Quiero que la gente pueda reconocerse en esas vivencias para empezar a entender sus propios patrones.





