Este domingo 28 de junio, el Auditorio del Colegio San Agustín (Av. Javier Prado Este 980, San Isidro) será el escenario del nuevo concierto de Christian Chávez en Lima.
Este domingo 28 de junio, el Auditorio del Colegio San Agustín (Av. Javier Prado Este 980, San Isidro) será el escenario del nuevo concierto de Christian Chávez en Lima.

Para muchos de sus seguidores, Christian Chávez siempre será el eterno Giovanni Méndez, alumno de la exclusiva Elite Way School en la telenovela “Rebelde”, sin embargo, hay que recordar que la ficción va por un lado, y la vida real por otro. El cantante y actor mexicano ya no es el jovencito de la exitosa teleserie, hoy tiene 42 años que asegura los vive en total plenitud.

“Todo ese proceso que he vivido en mi vida, de aceptación, de amor propio, de vivir siempre pendiente de qué piensan los demás de mí, no es algo que me pese tanto. Ya traté de darle gusto a todo el mundo, ya traté de que me quisieran y de vivir la vida que otros querían que viviera”, dice el artista que el domingo 28 de junio presenta en el Auditorio del Colegio San Agustín su espectáculo “Para Siempre Tour”.

¿Llegar a tener esa estabilidad fue un proceso muy duro?

Me tomó muchos años de terapia, que es algo de lo que yo hablo muchísimo, la terapia fue parte importante de ese proceso. Caer, recaer, levantarte, yo creo que lo más importante para mí, no han sido tanto las caídas, sino las levantadas.

Y precisamente en tu canción, “Si mañana me voy”, tú dices: “quiero que sepas que nunca será tarde, que siempre podrás volver a levantarte”.

Sí, y fíjate que justamente esa canción nació de una carta que mi terapeuta me pidió que le hiciera al Christian niño, antes de empezar la última gira que tuvimos hace 3 años con RBD. Decidí luego convertirla en música, creo que hacer arte para compartir, conectar y para sanar es lo que más me llena en este momento de mi vida.

¿Sentiste inseguridad cuando decidiste hacer música propia?

La verdad es que fue un proceso poder hacer música sin miedo, y sobre todo después de formar parte de un boom, un fenómeno cultural como fue RBD. De pronto es cuestionarte quién eres, cuál es tu voz, quién es Christian. Obviamente hubo mucho miedo porque uno se pone a comparar el éxito y empiezas a querer hacer música buscando que sea un hit.

"Ya traté de darle gusto a todo el mundo, ya traté de que me quisieran y de vivir la vida que otros querían que viviera”, dice Christian Chávez.
"Ya traté de darle gusto a todo el mundo, ya traté de que me quisieran y de vivir la vida que otros querían que viviera”, dice Christian Chávez.

¿RBD no te dejó un buen sabor de boca? Ahora que canto las canciones del grupo, porque las reinterpreto, tengo otra forma de verlas, pero cuando acabó RBD fue un momento difícil en mi carrera. Me habían sacado del closet, me había quedado sin trabajo en la parte actoral. Eso me generó miedo e incertidumbre que no dejó que mi Cristian artista se expresara, me quedé en el qué quiere la gente de mí y qué puedo hacer para que me acepte y no me rechace.

En tu primer disco como solista aún cargabas esa inseguridad…

Cuando saqué Almas Transparentes yo no estaba bien, no me amaba, no me gustaba lo que era. Entonces, obviamente, si tú no estás convencido de lo que eres, cómo vas a convencer a los demás. No era un alma transparente cuando hice el disco, ahora lo soy y cuando canto esa canción la reinterpreto desde otro lado.

¿Consideras que la popularidad y fama que te dio RBD fue emocionalmente difícil de asumir?

Sí, de pronto la gente solo ve lo bonito de ser parte de un fenómeno, de estar en escenarios súper importantes, pero no ve la parte de atrás. Viajes interminables, no poder estar en momentos complicados o importantes de tu familia, tener que renunciar a muchas cosas, pero creo que todo tiene un precio y a veces lo tienes que pagar al convertirte en un fenómeno como lo fue RBD.

¿Qué es lo más fuerte que tuviste que soportar?

Pierdes tu privacidad, la gente se siente con el derecho de opinar de ti, hablar o creer en historias que se cuentan. Yo, un niño super católico en una familia tradicional, sabiendo que mi sexualidad era distinta y durante tanto tiempo haberle pedido a Dios en las noches que me cambiara, y de pronto entrando en una carrera que es tan pública. Esa exposición a las opiniones de los demás y de pronto que me sacara del closet la prensa y perder todo lo que había conseguido, todo eso fue muy fuerte.

Fue un alto costo que pagaste.

Claro, llegué a odiarme y cuestionarme que por ser como soy perdí todo lo que había deseado, ahí entré en un un proceso de autodestrucción, de odiarme, de no quererme, y eso incluyó adicciones y relaciones tóxicas. Obviamente no me quería, no me amaba.

Pero ahora es diferente, presentas un nuevo espectáculo, estás en una nueva etapa en tu vida.

Para mí, ahora, lo importante es siempre ver hacia delante, siempre ser honesto conmigo. Algo que mi papá me ha enseñado es ser coherente con lo que digo, hago y pienso. Yo no te puedo decir si voy o no voy a volver a caer, pero si recaes y no has aprendido nada, entonces ahí sí tienes un gran problema.