El actor todas las noches se pone en la piel de Aldo en la telenovela "Señora del destino".
El actor todas las noches se pone en la piel de Aldo en la telenovela "Señora del destino".

Iván Chávez, el talentoso actor que caracteriza al villano Aldo Pérez en “Señora del destino”, está consciente de lo odiado que es su personaje en el melodrama de América y Del Barrio Producciones. “Sabía que iba a ser villano, pero no que lo sería tanto”, dice a Correo el culpable de mucho de los dramas que vive Mechita (Jimena Lindo) y de paso, todos sus hijos en la exitosa telenovela.

“En Aldo están juntas todas las taras y cosas negativas que uno no debería tener; es machista, cínico, estafador y mal padre. Me cruzo en la calle con muchas señoras que, al comienzo, me miran con miedo, pero luego conversan conmigo y me cuentan que en su vida existió un ‘Aldo’, ya sea su expareja, su esposo o su papá“, agrega Chávez.

Cada personaje es un reto, pero...¿cómo afrontas un papel con tantas aristas negativas?

Es un reto muy grande, porque en cada capítulo tenemos situaciones nuevas y extremas que Aldo genera y que debemos mostrar; pero también trato de reflejar un lado humano. Como dice mi personaje: ‘nadie nace malo’. Para construirlo, tomo en cuenta que tiene traumas de niño y que ha pasado por cosas feas; se trata de un personaje que intentó sobrevivir en una ‘selva’ desde pequeño y siempre estuvo involucrado en un mundo sórdido. Además, tiene ese narcisismo y egoísmo de “macho” que se evidencia cuando quiere recuperar a su esposa e hijos, a pesar de saber que ha sido un desgraciado.

Las escenas de violencia y enfrentamientos en las que Aldo siempre está involucrado no son fáciles de enfrentar.

Felizmente tengo mucha confianza con las actrices porque me ha tocado hacer escenas de abuso físico, lo conversamos mucho y lo tenemos claro. Más allá de ser un personaje violento, Aldo es alguien sarcástico que se regodea en lo que hace y trata de poner un tipo de humor que él cree gracioso, lo que lo hace muy particular. Para las escenas de peleas físicas, como las que grabé con Óscar López Arias, contamos con una coach para que todo salga bien.

¿Para inspirarte, viste tu personaje en “Señora del destino”, la telenovela brasileña original?

Me dijeron que Aldo no seguiría necesariamente la misma línea del personaje brasileño. Al comienzo, vi un capítulo donde aparecía, pero noté que tenía otras características, así que dejé de verlo porque el mío es un personaje muy criollo, muy local, con toda esa zalamería y farsa del engaño que había que meterle por todos lados.

¿Siempre tuviste claro que lo tuyo era la actuación?

Lo fui descubriendo con el tiempo. Al salir del colegio estudié Derecho en la Católica por tres años y medio, pero sentí que no era lo mío. Luego probé con Administración de Empresas dos años en la Universidad de Lima y tampoco funcionó.

"En Aldo están juntas todas las taras y cosas negativas que uno no debería tener; es machista, cínico, estafador y mal padre", dice el actor.
"En Aldo están juntas todas las taras y cosas negativas que uno no debería tener; es machista, cínico, estafador y mal padre", dice el actor.

¿Que te motivó a decidir por las artes escénicas?

Me tomé un año para pensar; me gustaba el arte y me interesaron mucho las miniseries de Michelle Alexander, Michel Gómez y Eduardo Adrianzén que se hacían a finales de los 80. Lo que marcó un hito para mí fue la novela Los de arriba y los de abajo. Me preguntaba de dónde habían salido esos actores que tocaban una realidad social local tan diferente, así que comencé a investigar y me metí a estudiar en talleres como el de Roberto Ángeles y Alberto Isola.

Elegiste una carrera en la que nunca se deja de aprender.

Así es, cada producción o cada obra de teatro son como clases donde vuelcas lo que sabes. Aunque ahora hay más recursos y escuelas, la experiencia tiene muchísimo que ver.. Afortunadamente, hay jóvenes con mucho talento que están como “esponjitas”, tratando de aprender.

El éxito de “Señora del destino” reafirma la vigencia del melodrama local.

Totalmente, y siento que cada capítulo parece un final de temporada por el ritmo que tiene; suceden cosas todo el tiempo y eso mantiene al espectador enganchado. Me encanta que productoras como Del Barrio no se queden en una zona de confort, sino que busquen superarse cada año en guion, cámaras, luces y actuación.

¿Y seguirá Aldo haciendo maldades hasta el final?

Por supuesto, todavía tiene mucho por hacer, todavía falta para que acabe la novela y supongo que los malos tendrán que acabar mal, aunque a veces, como en la vida real, no necesariamente pagan. Pero espero que él sí tenga su castigo, porque de lo contrario, en la calle me van a apalear.