Hoy en sus cuarteles temporales de invierno por la pandemia, José Luis Valverde, “Joselito”, mira en retrospectiva su más de 30 años de carrera y las miles de fiestas, eventos y  matrimonios en las que en su pico más alto, varias de sus orquestas marcaron el ritmo, y de paso, le otorgaron un nombre que se asocia a la  diversión y buena música.

“En verdad lo que pasó me agarró feo, porque en los últimos seis o siete años deje de trabajar así fuerte, bajé la revolución tremendamente y dije: solo me voy a dedicar a mi orquesta, se acabó, no me complico más. Pero no puedo con mi genio, me metí a la Universidad y terminé de alumno, estudié Gestión Cultural hace poco, para aplicarlo en proyectos culturales, musicales y de patrimonio”, dijo.

¿Tu orquesta se encontraba en su mejor momento?

Tenía casi todo el año cerrado porque siempre he tratado de mantener ese plus de animador que le gusta a la gente y además puedo ofrecer más de ocho mil arreglos musicales comprados en Estados Unidos. Mientras otras agrupaciones repiten las canciones, a mí me pueden pedir el tema que quieren y lo toco.

¿Cómo se presentaba el escenario de las orquestas ante de la pandemia?

Recontra en bajada, la mayoría sobrevivía. Yo no me puedo quejar, nunca he ganado mal, siempre he cobrado bien, pero también he invertido bien.

¿Qué fue lo que sucedió?

Es una situación que ya venía mal. Muchísimos armaron sus orquestitas porque creen que cantan bonito, nunca estudiaron música y  tampoco les importó prepararse. Ahora eso es vital para competir y hacerse respetar. Muchos iban a los casinos donde les pagan poco, con eso sobrevivían y se convirtió en una constante, los casinos son los que más se han aprovechado de la música y la han destruido. A muchos dueños de orquestas los mató el no haber tenido capacidad de ahorro y por ende de subsistir en estos tiempos.

¿Qué hace Joselito para no estar desvinculado de la música? 

Desde el primer día de pandemia salí con mi parlante al balcón de mi casa, empecé a cantar y mis vecinos felices, hasta me pedían canciones. Me vacilaba todos los días y hasta empecé a transmitir con el celular por Facebook.

¿Cantar fue una terapia? 

Si dejaba de hacerlo me volvía loco, más aún ahora que voy a cumplir sesenta años y que pretendia celebrarlo a lo grande. Ahora canto los viernes y sábados, estoy en Piura frente a la playa.

¿Y en la quietud de la playa estás preparando el regreso de la orquesta?

Estoy profundizando mis estudios de música, viendo proyectos, armando cursos que quiero hacer online. Hace años que realmente no cantaba, solo dirigía mi orquesta, y cuando me he venido acá, me he visto obligado a cantar temas que nunca había interpretado.

Joselito eres el hombre de los sombreros en las fiestas, ¿es verdad que también trajiste al Perú la hora loca? 

Lo de los sombreros fue porque desde joven fui pelado y siempre me compraba gorros por motivos obvios. Hasta que un día me los puse en el escenario y a la gente le gustó, ahora me los compró de todas partes del mundo. Lo de la hora loca nació porque en un discoteca en Cancún vi que repartían globos en un momento especial de la noche. Cuando llegué acá le agregamos más elementos y sirvió para que la fiesta se anime. Espero que este año haya fiesta de Año Nuevo y pueda celebrarlo con mi orquesta para festejar que todo pasó, ruego por ello. 

Perfil de José Luis Valverde

Músico, y gestor cultural

Su amor por la música se desarrolló durante su permanencia en los Estados Unidos, desde los seis hasta los doce años. Los Beatles fueron uno de los grupos que  más influyeron a la hora de definir su vocación.

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