Aunque en la película peruana “Mi mejor enemiga”, se cuenta la historia de dos excompañeras de colegio que se reencuentran tras estar 25 años distanciadas; Kukuli Morante, una de las actrices que participa en la cinta, considera que para ella, la amistad es un sentimiento noble e invalorable.
“Para mí, la amistad es primordial, es necesario tener un buen grupo de amigos y amigas con las que uno pueda acompañarse en diferentes momentos de la vida. Los verdaderos amigos siempre están allí y los vas reconociendo en el camino también, porque hay otros que en el peor momento de tu vida sencillamente desaparecen”, afirma la actriz que encarna a Lulú, en la cinta que dirige Saskia Bernaola y que se estrena el 5 de febrero.
Siempre se dice que en el mundo artístico no se encuentran buenas amistades.
Honestamente, en el ambiente artístico me ha costado mucho conseguir amistades, pero las que tengo, las mantengo por muchos años. Una de ellas es Carolina Infante, que es madrina de mi hijo, imagínate, a ese punto es la amistad, y es mi colega en la actuación.
La amistad es como cualquier otro tipo de relación, hay que ir construyéndola con el tiempo.
Totalmente. Y en la película se habla de esa amistad que ha permanecido a través de los años. Somos unos amigos de promoción que se vuelven a ver en un reencuentro luego de muchos años, ocasión que genera más de una sorpresa.
¿Cómo es Lulú, tu personaje en Mi mejor enemiga?
Lulú es bastante opuesta a mí como soy ahora, pero se parece mucho a mi en la época en el colegio, porque yo era bastante tímida e introvertida. Lulú en la película era de esas chicas calladas, tenía mucha información, pero no la compartía.
La timidez, se vence con el tiempo, pero a veces no. ¿De verdad en la vida real eras así?
En la época del colegio era bien tímida para muchas cosas, menos para la actuación, incluso yo quería ser monja porque hacía mucha labor social en la parroquia, pertenecía a un grupo de ayuda e íbamos a los albergues, a los puericultorios.. Me quedé en ese grupo de la parroquia porque hacían obras de teatro y eso jaló mi interés. Fue con Jesucristo Superstar que empecé y me encantó esa sensación de poder romper esta cuarta pared y conectar con el público. Dije: “Esto me gusta, quiero seguir haciéndolo”.
Pero además de actriz, eres abogada.
Mi mamá me dijo que estudiara una carrera antes de la actuación y fue así que estudié Derecho. En la universidad había un taller de actuación y seguía estudiando paralelo a mis clases, nunca dejé mi verdadera pasión.

La carrera de actuación te ha dado la oportunidad de desarrollarte, en la telenovela Pituca sin Lucas tuviste un gran personaje.
Fue mi primer antagonista en una historia que además me permitió demostrar que podía tener un personaje distinto al que tenía en Al fondo hay sitio, que es un personaje que me acompañó durante muchos años.
¿Qué satisfacción te dejó esa novela?
Fue una experiencia maravillosa, todo un reto porque además era la primera vez que hacía un antagónico y me gustó que haya llegado en modo de comedia, era la mala de la historia, pero caía bien.
Cuando te llaman nuevamente para encarnar a Gladys en Al fondo hay sitio, ¿cómo lo tomaste?
Sin problemas, porque sé perfectamente que soy capaz de poder hacer cualquier personaje que se me presente. Esta vez tenía que retomar el papel con una Gladys más adulta y con un hijo adolescente.
Pero descartas totalmente el miedo a que te encasillen con un personaje que te acompañó por muchos años.
Yo encarno a Gladys en otra etapa, con un hijo adolescente, su entorno es distinto. En algún momento, un director me dijo: “Kukuli, los personajes no siempre tienen una forma de ser, van cambiando según las situaciones que se les van presentando”. Qué bacán poder tener este reto y además con Sebastián (Barreto) que es un super actor y lo admiro muchísimo. Estoy muy feliz de encarnar a Gladys y ser parte de la película “Mi mejor enemiga”, que considero un nuevo regalo que me da la vida.





