El espectáculo “Marco Zunino, mi vida en musicales”, representa para el talentoso actor y cantante la reafirmación de su apuesta de vida por la actuación y la música, y sobre todo ese privilegio de trabajar en lo que ama, a pesar del agotamiento físico que conllevan los ensayos exigentes y la ansiedad del estreno.
“Es un privilegio total, aunque también ha sido una constante en mi carrera ser un insatisfecho. A veces me he puesto en situaciones complicadas; por ejemplo, en el momento de mayor éxito de Al fondo hay sitio, renuncié para irme a Los Ángeles por lo de Broadway. He tenido que aprender con los años en qué cosas no quiero perder mi tiempo y qué es lo que realmente me da satisfacción”, dice Zunino, que estrena su temporada con los musicales que marcaron su carrera, el 16 de julio en el teatro NOS y tendrá como artista invitada a Gisela Ponce de León.
¿Has llegado a rechazar proyectos importantes estando ya en etapas avanzadas?
Sí, rechacé en México una serie con un contrato de tres años en la que iba a ser el papá de la protagonista. Fui hasta la prueba de vestuario y ahí mismo dije: “No quiero hacer esto realmente”. Era para un canal de cable grande, la gente me miraba como si estuviera loco, preguntándose quién rechazaría un papel así, pero simplemente no quería hacerlo.
¿Qué elementos debe tener una propuesta artística para que decidas aceptarla?
Depende de muchas cosas. En televisión no siempre tienes el control, aunque estar en Al fondo hay sitio es una suerte por el buen ambiente y porque es comedia, lo que te libera de cargas emocionales pesadas. Pero donde tengo más poder de decisión es en el teatro, básicamente busco tres cosas: que el proyecto me interese por lo que dice, que signifique algo para mi carrera y el dinero. Si tiene las tres, es la lotería.
Eres muy exigente con tu trabajo. ¿Cómo manejas ese nivel de entrega?
Creo mucho en el trabajo y la disciplina. Me vuelve loco y me violenta un poco trabajar con gente que no tiene esa misma mística. Para mí, lo mejor de estos retos es cuando logras sorprenderte a ti mismo y descubres que puedes hacer cosas que no sabías que podías. Ahora con el show que estoy preparando me está pasando lo mismo, siempre busco algo que me rete a trabajar más duro.

El musical que presentarás con Preludio es una forma de contarnos qué te motiva y tu apuesta por esta profesión. ¿Qué elementos destacarías del espectáculo?
Cuando elijo mis obras, tiene mucho que ver con lo que siento; por ejemplo, cuando vi Cabaret en Broadway, me voló la cabeza porque sentí un conjunto de cosas —vergüenza, excitación, risa— que me hicieron decir: “yo quiero hacer eso”, y lo logramos hacer aquí. En este espectáculo quiero contarle al público qué hicieron estas obras por mí; algunas son muy profundas y otras simplemente muy divertidas, pero la idea es compartir lo que significa para mí estar en el teatro.
Cuando estuviste en Broadway haciendo Chicago, ¿hubo la posibilidad de quedarte allá para seguir audicionando para otras obras?
Lo hice dos veces. La primera vez regresé al Perú por muchos compromisos y la segunda vez me fui a Corea. Broadway es otro mundo, porque no hay tantos papeles para latinos debido al acento.. He audicionado para Hamilton y me hablaron para On Your Feet (la obra de Gloria Estefan) porque estaban muy interesados, pero luego no se volvieron a comunicar o la cosa se diluyó.
¿Cómo describirías el momento personal y profesional en el que estás ahora?
Me siento en un momento complicado, pero estimulante. Mi gran problema, si se puede llamar así, es que me encanta ponerme en situaciones de reto constante, aunque a veces me cansa un poco, todavía tengo muchísimas cosas que quiero hacer y, sobre todo, muchas cosas que quiero decir a través de lo que hago. . A veces el desafío no es solo creativo, sino logístico; encontrar el tiempo y la manera —ya sea económica o creativamente— de llevar a cabo todo lo que tengo en mente.





