En 2019 la actriz Mariajosé Vega decidió dejar Lima para radicar en la selva central y este año retornó a la capital solo para grabar la telenovela “Luz de Luna” encarnando el personaje de Diana Martínez. Tenía planeado volver ahora en octubre, pero sus planes cambiaron con el éxito del melodrama. “Al principio íbamos a grabar solo 80 capítulos pero la novela ha tenido tanto éxito que los han alargado y, al final, vamos a grabar hasta finales de diciembre”, afirma la hija del actor y productor Toño Vega.
Se alteraron tus planes profesionales y familiares…
¡Totalmente! Vivo en Oxapampa, me vine para este proyecto con mi hijo que tiene casi dos años y me iba a quedar solo hasta octubre.
La vida real de un actor también es complicada.
Por eso me mudé de ciudad, pensé que ya no iba a actuar y estando allá me llamaron de la nada para esta novela. Con esta profesión, uno nunca sabe nada y menos después de la pandemia. Los actores han sufrido bastante, porque el teatro para muchos colegas es el 80% de su trabajo, y de pronto se quedaron colgados.
¿Cuál fue la razón de fondo para irse de Lima?
De cierta manera, ya había logrado lo que quería como actriz: había hecho televisión y teatro, es decir, había hecho lo que me gustaba. Con mi hermano, me compré un terreno en Oxapampa y pensé que iría cuando quisiera, y en ese mismo año salí embarazada y así gestando me fui en pandemia, y dije: bueno, es una señal.
Te fuiste buscando nuevos horizontes de vida y llega la pandemia, ¿cómo fueron estos dos procesos emocionales?
En verdad fue una bendición porque yo viví un inicio de pandemia totalmente distinto. Mi papá (Toño Vega) me contaba que tenía que acostumbrarse a la mascarilla y nosotros allá estábamos al aire libre. Estuve en el lugar y en el momento indicado, y no sufrí tanta ansiedad como mis compañeros actores, que aparte de la ansiedad de la pandemia también se quedaron sin trabajo.
¿Ni siquiera preocupación laboral?
Ya había tomado esa decisión y por ende no estaba necesitada de trabajo. Yo tenía mis ahorros. La pandemia no me golpeó tan fuerte como a otras personas, por ejemplo, mi papá tuvo que parar un tiempo en “De vuelta al barrio” y hubo mucha incertidumbre. Felizmente, a mí no me tocó eso, viví todo ese proceso de forma más tranquila.
¿En diciembre, te quedas o retornas a Oxapampa?
Me llamaron ahora para hacer teatro y lo he rechazado porque creo que mi vida está allá. Sin embargo, si fuese algo televisivo si aceptaría o una obra que me encante pero que sea más planeado. Ahora voy a tomar las cosas más con calma, en Oxapampa no hay absolutamente nada sobre arte escénico, de repente crear algo allá.
Da la impresión que tu vida en Lima era muy agitada…
Sí. Como actriz, de lunes a domingo estaba trabajando, de verdad tenía una vida muy tensa. Es una profesión muy sacrificada para los que quieren construir una familia, es bien complicado y tienes que optar por un equilibrio sano.
Más allá de la belleza de los paisajes oxapampinos, ¿qué cosa te hizo optar por este lugar?
En verdad, ese es el 80%. Lo otro es que llegamos a una comunidad, somos 14 familias y todos somos papás jóvenes -mi hijo no iba a estar solo-, nos llevamos maravilloso con nuestros vecinos. Es una ecoaldea, llegamos al sitio soñado, la idea es hacer cosas autosostenibles. Ahora todos nos hemos ido a vivir allá: mis hermanos, mi mamá y hasta mis sobrinos.

:quality(75)/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/elcomercio/4DYVA73VZFCN5L56NBRVNF6D2Q.jpg)



