(Fotos: Ricardo Choy-Kifo/Move Concerts)
(Fotos: Ricardo Choy-Kifo/Move Concerts)

La noche en que My Chemical Romance pisó Lima por primera vez no fue solo un concierto: fue una especie de ceremonia colectiva largamente postergada. Tras años de espera, rumores y despedidas que parecían definitivas, la banda de Nueva Jersey finalmente saldó una deuda histórica con el público peruano. Desde horas antes, el recinto ya vibraba con una ansiedad palpable, esa que solo se siente cuando una generación entera sabe que está a punto de cerrar un círculo emocional.

El ingreso del público fue un desfile de identidad y memoria. Poleras negras con calaveras, chaquetas militares inspiradas en The Black Parade, delineador corrido, corbatas rojas, cinturones con tachas y banderas peruanas intervenidas con el logo de la banda dominaron la escena. Muchos fans parecían haber viajado en el tiempo, regresando a la adolescencia emo que alguna vez los sostuvo cuando el mundo se sentía demasiado pesado.

Antes del acto principal, The Hives se encargó de encender el ambiente. Vestidos con sus clásicos trajes blanco y negro, los suecos ofrecieron un show preciso, intenso y provocador. Su energía frontal contrastó con la carga emocional que vendría después, pero cumplió su misión: sacudir cuerpos, calentar gargantas y preparar el terreno para una noche que sería todo menos tibia.

Cuando las luces se apagaron y los primeros acordes anunciaron el inicio del show, el estadio explotó. My Chemical Romance decidió abrir su debut en Perú con la narrativa completa de su álbum “The Black Parade”. Gerard Way apareció con un atuendo que evocaba al líder del desfile negro, reafirmando el carácter conceptual del inicio del concierto. Su voz, intacta en intención y fuerza, fue el hilo conductor de una audiencia que cantó cada verso como si fuera propio.

El público respondió con una entrega absoluta. No hubo pausas ni distracciones; cada silencio fue respetado y cada explosión sonora multiplicada. La euforia desbordada también tuvo un lado extremo. Desde las primeras filas se reportaron desmayos provocados por la combinación de calor, horas de espera y la intensidad emocional del show.

Varios de esos casos correspondieron a fans que acamparon durante días en los exteriores del recinto para asegurar un lugar privilegiado. Algunos llegaron con el rostro cansado, pero con la convicción intacta.

Otro elemento que capturó todas las miradas fue el fuego que emergía desde el escenario, lanzando llamaradas sincronizadas con los momentos más intensos del repertorio. El calor se sentía incluso a varios metros de distancia y sumó un componente visual contundente al dramatismo del show. Las explosiones de fuego acompañaron clímax musicales y reforzaron esa sensación de estar frente a algo más grande que un simple recital.

Tras cerrar el capítulo de “The Black Parade”, el concierto mutó en un recorrido más amplio por la discografía del grupo. El cambio de atmósfera fue inmediato: más color, más velocidad, pero la misma intensidad emocional.

Hacia el final, el cansancio físico contrastaba con una energía que no se agotaba. Cada canción era una despedida aplazada, una súplica silenciosa para que la noche no terminara. El pogo persistía, las voces se quebraban y las miradas se cruzaban entre desconocidos unidos por una misma banda sonora de vida.

El debut de My Chemical Romance en Lima fue, ante todo, una victoria del tiempo y la persistencia. Una confirmación de que algunas bandas no solo sobreviven a los años, sino que crecen con ellos. Para sus fans peruanos, fue la prueba de que la espera valió la pena.

SETLIST

  1. The End
  2. Dead!
  3. This Is How I Disappear
  4. The Sharpest Lives
  5. Welcome to the Black Parade
  6. I Don’t Love You
  7. House of Wolves
  8. Cancer
  9. Mama
  10. Sleep
  11. Teenagers
  12. Disenchanted
  13. Famous Last Words
  14. I’m Not Okay (I Promise)
  15. Na Na Na (Na Na Na Na Na Na Na Na Na)
  16. DESTROYA
  17. Planetary (GO!)
  18. The Ghost of You
  19. Give ‘Em Hell, Kid
  20. Headfirst for Halos
  21. Boy División
  22. Vampires Will Never Hurt You
  23. Helena