Pablo Guyot, guitarrista e integrante de GyT, la dupla musical formada junto a Alfredo Toth, admite a Correo desde Buenos Aires, que Perú fue un pilar fundamental en su internacionalización inicial, cuando en esa época se presentaban como trío junto a Willy Iturri y se hacían llamar GIT. “Hace 40 años, el primer lugar del exterior que salimos a tocar fue a Perú, el escenario fue en la Universidad de Lima y ahí arrancó todo muy fuerte. Medio año después estábamos ya dando vueltas por varios países de la región”, dice Guyot, que estará junto a su compañero Toth celebrando con una gira nacional las cuatro décadas del hit “Es por amor”, que los llevará por Trujillo, Arequipa, Lima y Huancayo.
¿Cuánto hay de nostalgia en los que van a sus conciertos?
Lo vemos muchísimo, y en nosotros también nos genera ese sentimiento cuando volvemos a lugares que hemos tocado hace mucho tiempo. Es un regalo que nos podemos dar a estas alturas, y además, escuchar comentarios de la gente que nos dice que escuchando nuestras canciones los regresa a los 17 años. Hay gente que te quiere de una manera que vos no imaginas, de una manera que nunca terminas de entender.
La música tiene esa magia de marcar instantes en la vida de la gente.
Es así, marcan tu edad más brillante, tu adolescencia, cuando todos los días parecen más lindos. Cuando eres más grande, esos recuerdos te ayudan a seguir viviendo.
¿Entonces, su público ahora es solo de veteranos nostálgicos?
No, vemos muchísimos jóvenes que sus padres los habrán torturado con nuestros discos o no sé cómo, pero se saben todas las letras de nuestras canciones. Ahora, con Spotify tienes nuestros temas a la mano, esas cosas hacen que la banda, aunque no esté tocando durante muchos años, en cierto modo siga creciendo y que haya gente que nos escucha por primera vez y le gusta.
En estos tiempos es imprescindible reconocer lo bueno.
Ahora hay una tendencia musical que es muy buena, pero es muy diferente a la nuestra. Entonces, hay quienes se han saturado y tienen ganas de escuchar música de gente tocando en vivo, no con pistas y alguien cantando. Ese tipo de música de hoy, no la critico para nada, es tan buena como todas, pero es diferente.

A pesar de la disolución de GIT, nunca has estado alejado de la música. ¿Cómo ves la evolución de la industria?
Veo una diferencia importante en muchas cosas. Uno, el alcance de la comunicación es mucho más grande ahora, pero también los condicionamientos son bastante más grandes en cuanto a las compañías. Antes, por ahí firmaban muchísimas bandas de distintos estilos y ahora, solo lo que marca la tendencia. Además, ahora cualquiera puede grabar un disco en su casa y ponerlo en la red, es todo tan distinto.
Es una falsa percepción de la democratización de la música, no necesariamente vas a hacer un buen tema y menos serás escuchado.
Muchas veces subir música a la red es como tirarla al mar, ¿viste? Se pierde entre las olas. Hay artistas de la música nueva que son muy buenos, pero hay muchísimos que son horribles. Bueno, como siempre, cada época tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.
¿Te unes a Alfredo Toth para las giras, ya no habrá una nueva reunión de GIT con Willy Iturri?
La verdad es que con los años despedidas nunca hubo, siempre parábamos y volvíamos a tocar cada tanto, pero últimamente sucedieron un par de cosas de las que prefiero no hablar porque tendría que hablar mal de alguien y no quiero. Podría decirte muchas cosas de Willy, pero hay una situación muy delicada que se produjo y por la que no toca más con nosotros.
En las bandas siempre existirán fuertes motivos de conflicto que las terminan destruyendo...
La relación entre los miembros de una banda es como un matrimonio, se vive mucho tiempo juntos, y tienes que estar todo el día cediendo algo para llevarte bien y defendiendo otras cosas. Con mi mujer estoy casado hace 43 años, pero con las bandas somos más de dos y no es tan fácil. Con Alfredo (Toth) somos cuñados, muy amigos, produjimos juntos durante toda la vida, entonces mantuvimos la relación. Todos los temas éxitos de GIT los compusimos Alfredo y yo, ahora los queremos tocar y deben prepararse para escucharlos.





