Miguel Ángel Castillo: "“Si tienes un sueño, ponle una fecha para cumplirlo”"

Hace 28 años, Miguel Ángel Castillo era cajero, administrador y barman en su negocio propio, ahora cuenta con 350 trabajadores y 15 locales
Miguel Ángel Castillo: "“Si tienes un sueño, ponle una fecha para cumplirlo”"

Miguel Ángel Castillo: "“Si tienes un sueño, ponle una fecha para cumplirlo”"

30 de Marzo del 2015 - 09:32 » Textos: J. Cerda » Fotos: Víctor Vásquez

A los 16 años, Miguel Ángel Castillo ya tenía brevete. Su tarea era recoger a sus hermanos del colegio. Hacer compras y repartir productos de la tienda de abarrotes de su padre. Así aprendió de responsabilidades y negocios hasta que un día decidió tener algo propio. Y ahí comienza la historia de Las Canastas, su cadena de pollería que fundó hace 28 años.

¿Cómo se animó a dar ese paso importante?

Yo quería generar mi propio empleo y obtener ingresos. Mi padre tenía una cochera junto a su negocio. Le dije que me encargaría en dónde guardar los carros y pagar el alquiler que representaba la cochera, y que ahí pondría mi restaurante. Así fue.

¿Restaurante y no pollería?

Así es. Empezamos vendiendo parrillas en el local de San Martín de Porres, en la zona de Ingeniería. Yo era cajero, administrador y barman. Habían cuatro trabajadores (hoy son 350). Teníamos de clientes a emprendedores, universitarios y comerciantes de buena parte de Lima Norte.

¿Y por qué empiezan a vender pollo?

Los mismos clientes lo pidieron. Ya tenía ganado una junta de 20 empresarios que venían a comer todos los días. Llegó otro grupo de 20 para almorzar fijo. Había un ingreso pese a la hiperinflación de ese entonces. Hasta que nos dicen: “¿por qué no hacen pollo a la brasa?”, eso sale bastante.

¿No tuvo dudas?

Empezamos de a poco, pero al final el pollo se robó el protagonismo. Fuimos los primeros en Lima Norte en poner este plato a la hora de almuerzo. También procuramos distinguirnos por darle un buen sabor. Aprendimos mucho en el camino.

¿Qué barreras encontró?

El primer mes solo generamos 50 dólares y teníamos que pagar al banco el préstamo del capital. Así que conseguí un trabajo en una empresa grande de gaseosas como repartidor de artículos de sus promociones. Con ambos empleos, laboraba desde las 8 a. m. hasta las 11.30 p. m.

¿El momento más duro?

Definitivamente cuando Hurtado Miller anunció el “paquetazo” en el gobierno de Fujimori. Los precios se iban a elevar de golpe. No sabía qué pasaría, pero siempre trataba de motivarme. Felizmente salimos adelante. Luego abrimos nuestra primera sucursal en La Molina.

¿Qué cualidades le ayudaron a superar todo?

Perseverancia. Siempre digo que si tienes un sueño ponle una fecha para cumplirlo. No hay que quedarse. Hay que tener un ruta, saber adónde vamos. Si no tengo una visión me voy a perder. Eso lo doy como consejo a los jóvenes.

¿Y la preparación?

Igual de importante. Cuando empecé había estudiado Administración de Negocios, pero luego hice una carrera de Marketing. Tengo dos maestrías en España y un máster sobre Redes Sociales. Otro punto es conocer bien el mercado, pues para nosotros fue muy difícil, pero ahí estamos. Ahora con 15 locales.

Su siguiente paso es traspasar las fronteras. Llevar el buen sabor de nuestro pollo a la brasa afuera para conquistar a paladares extranjeros. Este es otro sueño al que seguro ya le puso una fecha, pero la mantiene en reserva.

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