Los primeros años de vida representan una etapa decisiva para el desarrollo del lenguaje, la comunicación y el aprendizaje infantil.
Según el Center on the Developing Child de la Universidad de Harvard, las experiencias que viven los niños antes de los 3 años influyen profundamente en la forma en que aprenden, se relacionan y desarrollan habilidades cognitivas y emocionales.
Especialistas señalan que muchas familias todavía asocian esta etapa únicamente con el cuidado físico, sin considerar que actividades cotidianas también contribuyen al desarrollo integral de niñas y niños.
El aprendizaje comienza desde el nacimiento
Lucía Guerrero, docente de la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), explicó que los bebés aprenden desde sus primeros días de vida a través de la interacción con los adultos.
“Educar en los primeros años no significa adelantar contenidos ni convertir la casa en una pequeña primaria”, indicó.
La especialista sostuvo que acciones como alimentar, cambiar, consolar, cantar o acompañar el descanso también pueden convertirse en experiencias que fortalecen el pensamiento, el lenguaje y las habilidades socioemocionales.
Qué pueden hacer las familias desde casa
Conversar desde los primeros meses
Hablar con los bebés, responder a sus sonidos y nombrar acciones cotidianas ayuda a fortalecer el lenguaje y el vínculo afectivo.
Jugar y cantar juntos
Las canciones, juegos de manos y movimientos corporales favorecen la memoria, la atención y la interacción social.
Promover la exploración segura
Especialistas señalan que no es necesario comprar juguetes sofisticados.
Objetos cotidianos como cajas, cucharones de madera, hojas secas o flores pueden estimular la curiosidad y el aprendizaje a través del descubrimiento.
Especialistas recomiendan limitar pantallas
La docente de la PUCP también recomendó evitar el uso de pantallas durante los primeros años de vida.
Según explicó, el aprendizaje temprano ocurre principalmente mediante el contacto humano y la interacción directa con otras personas.
Asimismo, resaltó la importancia de generar momentos de lectura compartida desde edades tempranas.
Los cuentos, imágenes y rimas ayudan a fortalecer el lenguaje y consolidar vínculos afectivos con padres y cuidadores.
La desigualdad también influye en el desarrollo infantil
Guerrero advirtió que no todas las familias cuentan con las mismas condiciones para acompañar el desarrollo temprano de sus hijos.
“Hablar de Educación Inicial también es hablar de desigualdad”, sostuvo.
La especialista remarcó la necesidad de considerar factores como el acceso a tiempo, espacios seguros, libros y redes de apoyo para garantizar mejores oportunidades de aprendizaje infantil.
En el marco del Día de la Educación Inicial, expertos destacan que esta etapa no debe entenderse como una preparación previa a la escuela, sino como un periodo fundamental para el desarrollo integral de niñas y niños.





