Muchas familias descubren a fin de mes que el costo del recibo de electricidad es mayor de lo esperado, sin considerar que pequeños hábitos cotidianos pueden estar incrementando el consumo energético en el hogar.
El especialista Eduardo Triana, gerente de producto para la región andina de Electrolux, explicó que la forma en que se utilizan electrodomésticos como refrigeradoras, lavadoras y lavavajillas puede marcar una diferencia significativa en el gasto mensual.
“Reducir el impacto ambiental no solo tiene que ver con elegir tecnología eficiente, sino con entender cómo utilizarla. Pequeños cambios pueden generar grandes ahorros”, señaló el especialista.
Refrigeradora: su ubicación influye en el consumo
La refrigeradora es uno de los electrodomésticos que más energía consume, ya que funciona de forma continua.
De acuerdo con la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), este equipo puede representar hasta el 30 % del consumo eléctrico anual de un hogar.
Ubicar la refrigeradora cerca de fuentes de calor, como hornos, microondas o bajo la luz directa del sol, puede incrementar el consumo energético hasta en un 15 %, debido a que el motor debe trabajar más para mantener la temperatura adecuada.
También se recomienda evitar abrir la puerta constantemente o dejarla abierta por largos periodos, ya que esto obliga al equipo a realizar ciclos adicionales de enfriamiento.

Lavadora: la temperatura del agua marca la diferencia
Uno de los hábitos más comunes que incrementa el consumo eléctrico es el uso de agua caliente al lavar ropa.
Según el especialista, el 90 % de la energía que consume una lavadora se destina a calentar el agua. Por ello, optar por agua fría puede generar ahorros de entre el 55 % y el 62 % en energía.
Asimismo, se recomienda evitar el uso frecuente del ciclo corto, ya que este exige mayor potencia del equipo para completar el lavado en menos tiempo.
Para ropa de uso diario sin manchas difíciles, el lavado con agua fría suele ser suficiente.
Lavavajillas: un aliado para ahorrar agua y energía
Existe la creencia de que lavar los platos a mano reduce el consumo de agua y electricidad, pero los expertos indican lo contrario.
Un lavavajillas moderno utiliza menos de 10 litros de agua por ciclo, mientras que el lavado manual puede requerir hasta 90 litros de agua para la misma cantidad de utensilios.
Entre los errores más frecuentes al usar este electrodoméstico se encuentran:
- Enjuagar los platos antes de introducirlos en el equipo.
- Utilizar el lavavajillas con carga parcial.
Ambas prácticas incrementan el número de ciclos y, por lo tanto, el consumo energético.
El consumo fantasma también impacta el recibo
Otro factor relevante es el llamado consumo fantasma, que ocurre cuando los electrodomésticos permanecen en modo de espera.
Equipos como televisores, microondas o cafeteras pueden representar entre el 5 % y el 10 % del gasto eléctrico mensual cuando permanecen conectados sin uso.
Desenchufar los dispositivos cuando no se utilizan es una de las medidas más simples para reducir este consumo.
Adoptar hábitos eficientes en casa no solo contribuye al ahorro económico, sino también al cuidado del medio ambiente y la reducción del impacto energético.





