Durante los primeros meses del año, las altas temperaturas y los cambios en la rutina elevan los riesgos para la salud de las mascotas si no se refuerzan los cuidados preventivos.
Durante los primeros meses del año, las altas temperaturas y los cambios en la rutina elevan los riesgos para la salud de las mascotas si no se refuerzan los cuidados preventivos.

El verano es una de las temporadas más esperadas por las familias debido a los días de sol y las actividades al aire libre. Sin embargo, para las mascotas este periodo puede resultar especialmente delicado, ya que el calor intenso puede provocar serios problemas de salud si los tutores no adoptan medidas preventivas.

La médica veterinaria Cecilia Padilla, especialista en dermatología y medicina felina, explica que las altas temperaturas incrementan el riesgo de golpe de calor, una condición que puede causar jadeo excesivo, colapso e incluso la muerte.

Golpe de calor, deshidratación y parásitos

Además del golpe de calor, el verano favorece la deshidratación, las lesiones en las almohadillas por contacto con superficies calientes y las quemaduras en la piel, especialmente en zonas sensibles como hocico y orejas, con mayor incidencia en animales de piel clara.

El calor también incrementa la presencia de pulgas, garrapatas y mosquitos, vectores de enfermedades como la ehrlichiosis, lo que representa un riesgo adicional para perros y gatos.

Exposición solar y riesgos en la piel

La exposición prolongada al sol puede aumentar el riesgo de neoplasias cutáneas, sobre todo en mascotas de pelaje claro o con piel expuesta.

“Desde la prevención, los tutores cumplen un rol clave al limitar la radiación solar, proteger zonas sensibles y acudir a controles veterinarios para una detección temprana”, señala Padilla.

En zonas urbanas, donde las temperaturas pueden superar los 29 °C, la acumulación de calor y la falta de ventilación intensifican estas condiciones, muchas veces sin que los tutores lo adviertan.

Cuidados básicos que deben reforzarse en verano

Ante este escenario, la especialista recomienda reforzar la observación diaria e introducir ajustes simples en la rutina de las mascotas:

  1. Hidratación constante y accesible: No basta con un solo plato de agua. Es recomendable contar con varios puntos de hidratación con agua fresca y limpia, renovada con mayor frecuencia.
  2. Paseos en horarios adecuados: Las caminatas deben realizarse temprano por la mañana o al final de la tarde. El asfalto caliente puede causar quemaduras en las almohadillas incluso en trayectos cortos.
  3. Señales de alerta que no deben normalizarse: Jadeo excesivo, decaimiento, lengua muy enrojecida, vómitos o falta de apetito requieren atención veterinaria oportuna.
  4. Cuidado con la alimentación: En verano, los alimentos se descomponen con mayor rapidez. No se debe dejar comida expuesta por largos periodos y es importante respetar los horarios habituales.
  5. Precauciones en salidas y viajes: Nunca se debe dejar a una mascota dentro de un vehículo cerrado, aunque sea por pocos minutos. En viajes largos, se recomienda hacer pausas, ofrecer agua y asegurar una buena ventilación.

Prevención diaria para un verano seguro

Padilla recalca que la prevención comienza en casa y se construye a partir de la atención diaria. Ajustar horarios, espacios y rutinas durante el verano puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida de las mascotas y evitar situaciones de riesgo innecesarias.

Ante cualquier duda o cambio persistente en el comportamiento, la orientación de un médico veterinario sigue siendo fundamental para proteger su salud durante los meses más calurosos del año.