El Carnaval de Río de Janeiro se inauguró este domingo con un polémico homenaje al presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que generó críticas de la oposición, al considerar el desfile como un acto de propaganda política en año electoral.
Al ritmo del cántico “¡Olé, olé, olé, olá, Lula, Lula!”, la escuela de samba Académicos de Niterói, la primera en desfilar, dedicó su presentación al mandatario izquierdista, marcando la primera vez que un presidente en ejercicio es homenajeado en la emblemática avenida del Sambódromo.
Lula, de 80 años, observó el desfile desde un palco VIP junto al alcalde de Río, Eduardo Paes. Su esposa, Rosangela “Janja” da Silva, quien inicialmente tenía previsto participar en el desfile, finalmente no ingresó a la avenida.
Un desfile sobre la vida de Lula
El espectáculo, que involucró a unas 3.000 personas, recorrió distintos momentos de la vida del presidente, desde sus orígenes humildes en el noreste de Brasil hasta hitos de su trayectoria política, como su tercera toma de posesión en 2023.
Lula fue representado a través de una estatua gigante de estilo metálico, además de fotografías proyectadas en una pantalla gigante, en una puesta en escena que resaltó sus políticas sociales y su figura como líder histórico de la izquierda brasileña.
Alusiones a Bolsonaro y tensión política
El desfile también incluyó referencias a su principal rival político, el expresidente Jair Bolsonaro. En una de las carrozas apareció el personaje del payaso “Bozo”, apodo usado por sectores de izquierda para referirse a Bolsonaro, tras las rejas y con tobillera electrónica.
El ultraderechista fue condenado el año pasado a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado y actualmente cumple condena tras haber violado condiciones de arresto domiciliario. Durante el desfile, parte del público coreó la consigna “sin amnistía”, en alusión a los pedidos de los seguidores de Bolsonaro para suspender su pena.
Justicia electoral permitió el homenaje
La oposición denunció el desfile como un acto de campaña anticipada, a pocos meses de que comience oficialmente la contienda electoral en agosto. Lula busca un cuarto mandato en las elecciones de octubre, mientras que Bolsonaro ha impulsado la candidatura presidencial de su hijo mayor, Flávio Bolsonaro, actual senador.
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) rechazó por unanimidad las acciones presentadas por dos partidos opositores para impedir el desfile. La corte consideró que no podía prohibir un espectáculo que aún no se había realizado, al no existir pruebas previas de violación a la ley electoral, aunque advirtió que podría investigar eventuales irregularidades posteriormente.
Reacciones cruzadas
Ante la controversia, el Partido de los Trabajadores (PT) emitió directrices para evitar pancartas, consignas explícitas de campaña u ofensas a opositores durante el evento.
En respuesta, Flávio Bolsonaro publicó en redes sociales un video generado con inteligencia artificial, en el que se muestra un desfile ficticio que presenta a Lula como un ladrón que se enriquece a espaldas de los pobres.
Desde la organización, Leonel Querino, uno de los directores de Académicos de Niterói, defendió el homenaje: “Estamos absolutamente tranquilos. Lo que va a pasar por la avenida es cualquier cosa menos campaña”.
Entre el público, las opiniones estuvieron divididas. Nelia Macedo, una profesora de 44 años, afirmó: “¡Es un homenaje súper justo! ¡Lula es una leyenda!”. En contraste, Marcia Alves, una jubilada de 59 años, sostuvo: “No hay que mezclar el carnaval con la política. El carnaval es para que todo el mundo se divierta”.





