El exrehén israelí de origen argentino ofrece su testimonio sobre lo que fue haber sido secuestrado el 7 de octubre de 2023 por el grupo terrorista palestino y haber permanecido en cautiverio por 738 días.
El exrehén israelí de origen argentino ofrece su testimonio sobre lo que fue haber sido secuestrado el 7 de octubre de 2023 por el grupo terrorista palestino y haber permanecido en cautiverio por 738 días.

Eitan Horn, israelí de origen argentino, habló con Correo y otros medios nacionales sobre los angustiosos momentos de su captura por parte del grupo terrorista Hamás aquel fatídico 7 de octubre de 2023, que marcó el inicio de la guerra en Gaza, y la pesadilla que fue el haber sido rehén de la organización terrorista por 738 días. “Yo estaba en la casa de mi hermano el fin de semana y a las 6:30 de la mañana empiezan a sonar las alarmas. Nos metemos en el cuarto de seguridad. […] Se empiezan a escuchar tiroteos de todo tipo, de todo tipo de artillería […]. Un terrorista abre la puerta. […] Las balas me pasan por al lado […] y se llevan a mi hermano. Yo me quedo solo en el cuarto de seguridad con mucho miedo, esperando que entren y me maten. Creo que pasaron pocos minutos y salgo a fumar mi último cigarrillo y cuando me empiezo a acercar hacia la puerta veo ciudadanos prendiendo fuego las casas, robando todo lo que se pueden robar. Veo cuerpos en el piso y me vuelvo a meter en el cuarto de seguridad, pero no cerré la puerta y en cuestión de minutos entra un terrorista y me lleva con él. Cuando me sacan de la casa, se me acerca un tumulto de ciudadanos, entre ellos niños y mujeres, y me empiezan a pegar mientras me escupen y me dicen lisuras con la palabra judío. Un niño de aproximadamente 12 años saca un cuchillo e intenta acuchillarme. Me suben una motocicleta y prendemos camino para Gaza”, relata Horn.

¿Cómo fue tu experiencia en esos más de dos años de cautiverio?

Estuve bajo tierra todo ese tiempo. El día a día era muy dinámico y muy cambiante según el ánimo de los terroristas. La mayoría del tiempo no podíamos hablar. Cuando levantábamos un poco el tono de voz, venían a callarnos. Estuve tres meses sin bañarme. Remedios no había. Hubo maltrato físico, maltrato mental, violencia sexual. […] Estaba secuestrado por un grupo terrorista. En cualquier momento podían entrar y pegarnos un tiro en la cabeza.

¿Y cuándo sentiste que esa posibilidad fue mayor?

Los 738 días, pero [fue más palpable] dos veces en que el Ejército de Israel estuvo cerca nuestro. Entraron y nos arrodillaron.

Estabas con otro grupo de secuestrados, ¿cuántos de ellos pudieron sobrevivir?

Todos con los que yo estuve en el correr de estos dos años. Al principio estuve con mujeres y niños que fueron liberados después de los 60 días. Mi hermano salió en la segunda tanda. Conozco gente que no tuvo la misma suerte que nosotros.

¿Cómo fue el momento de la liberación? ¿Fue repentino?

Entendíamos cuando fue la liberación que algo estaba ocurriendo. Tenían televisión y, cuando ponían el volumen muy fuerte en árabe, empezamos a escuchar mucho las palabras Trump, Netanyahu, acuerdos, paz. También en esa época el maltrato aumentó porque cada vez que ellos creían que íbamos a ser liberados, venían, nos decían que iban a volver a hacer un 7 de octubre, pero que la próxima vez no iban a secuestrar a nadie, que iban a aniquilar absolutamente a todos y que mejor nos vayamos de Israel porque a nosotros un poco que ya nos quieren porque nos conocen, pero que mejor nos vayamos de Israel. De repente, un miércoles a la madrugada, [Donald] Trump dice en la televisión que no le importa qué opina [el primer ministro israelí Benjamin] Netanhahu ni qué opina Hamás, que se termina la guerra, y vinieron y nos comentaron. Pero la realidad es que tantas veces vinieron y nos dijeron que se termina que yo hasta que no me recibió el primer soldado israelí no les creí. Incluso estando en el auto de la Cruz Roja temía por mi vida porque tal vez me llevaban a no sé dónde y me fusilaban. Y que me disculpe el mundo que hablo tan mal de la Cruz Roja, para mí la Cruz Roja hoy en día es un grupo terrorista peor que Hamás porque los ayudan. Estuve dos años en condiciones infrahumanas y permitieron que eso suceda.

Dijiste una frase: “Nos quieren porque nos conocen”, ¿la tomaste solo como una ironía?

Una ironía, pero por otro lado es muy difícil de entender porque se crea una química con los terroristas. Yo estuve un año y medio con los últimos. Fuera del maltrato de todo tipo, hay momentos, como yo digo, en que los seres humanos nos comportamos como bestias y las bestias tienen momentos en que se comportan como seres humanos.

¿Cómo crees que se puede llegar a una verdadera paz entre palestinos e israelíes?

Primero, que no gobierne un grupo terrorista que adoctrine sobre que matar a los israelíes y a los judíos es lo correcto. Me mostraron libros de estudios para chibolos de seis años para que aprendan que hay que matar a un judío y hacer atentados en Israel. Cuando deje de gobernar un grupo terrorista que así adoctrina a sus ciudadanos, que les roba la ayuda humanitaria con tal de hacer propaganda para que odien más a Israel, y cuando los ciudadanos quieran vivir en paz con Israel, ahí vamos a hablar de paz. Lamentablemente, en este momento y después del 7 de octubre es más que obvio que no se puede vivir en paz.

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