La razón principal de Danny Wakefield, una persona trans masculina no binario de 34 años, para enviar una carta a Newsweek donde contaba su embarazo fue para seguir visibilizando en las redes sociales las posibilidades de dar a luz a un bebé siendo una persona transgénero o cisgénero. Incluso recibiendo múltiples amenazas de muerte o comentarios de odio, no se deja quebrantar porque ahora tiene como fortaleza a Wilder, su primer hijo.
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Hace nueve años, Wakefield empezó el encuentro con su identidad de género. Aunque, según cuenta, “no odiaba su cuerpo”, sintió que estaría más cómodo presentándose como una persona trans masculino. A partir de ese momento, llevó un tratamiento con testosterona y ocho meses después le sometieron a una mastectomía doble en Florida, Estados Unidos.
Justo cuando sucedió su transición, terminaba su licenciatura en educación y desarrollo infantil, un dato que se combina con el sueño de querer tener un hijo. Antes, con una identidad femenina, llevaba cinco años como asistente de maestra y “niñera”.
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“Me di cuenta de que inmediatamente comencé a ganar diez dólares más por hora como niñera trans masculina”, comenta en su texto. Empezó su carrera como niñera de viaje trans masculino con familias de alto perfil económico, así, estuvo por Marruecos, Italia, Reino Unido y Japón.
Hoy tiene una cuenta de redes sociales que es monitoreada por cinco personas. Si bien quienes visitan sus páginas ven comentarios positivos sobre su embarazo, una de las tareas del equipo es eliminar cientos de comentarios de odio al día.
“Quiero proteger a Wilder de los prejuicios o estereotipos de otras personas y también siento que la gente asume que tiene derecho a saber cuál es el sexo asignado a alguien. Hasta que Wilder se identifique con un género, (...) no compartiré esa parte de su historia”, escribió.
EMBARAZO Y COVID
Supo que tenía ocho semanas de embarazo el 17 de abril, cuando lo llevaron al hospital durante la cuarta y la octava semana de su primer trimestre, mientras pasaba por recuperación del COVID-19. Hubo un par de noches en las que estuvo muy mal por la enfermedad.
Días después del doloroso proceso dentro del hospital, Wakefield descubrió que tenía una grave enfermedad del embarazo junto con otros síntomas (hipermesis gravídica o HG). A ellos se sumó que estuvo cinco días sin vomitar.
“Estaba muy nerviosa al comenzar el embarazo, no tenía idea de cómo me sentiría realmente. Pero estar embarazada durante una pandemia significaba que no salía en público, así que tenía menos miedo de cómo el mundo iba a ver mi cuerpo, y creo que es por eso que pude sumergirme un poco más en las redes sociales”, explica.
Siempre supo que pasaría una parte de su viaje como padre soltero, aunque no rechaza la posibilidad de compartir su camino con otra persona. Aunque estuvo sola, fue la “experiencia más hermosa que ha tenido”, un tiempo en el que sintió mayor contacto con su propio cuerpo.
Este episodio en la vida de Wakefield le ha dado seguridad para dejar de ser fotógrafa y niñera de medio tiempo o tiempo completo y convertirse en fotógrafa de recién nacidos y en “doula” (persona que acompaña a las embarazadas antes y después de tener a su bebé).

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