Cuatro peruanos señalan que fueron deportados al Congo, en África. (Foto: Freepik)
Cuatro peruanos señalan que fueron deportados al Congo, en África. (Foto: Freepik)

El 17 de abril, cuatro peruanos deportados por el gobierno de Donald Trump fueron enviados al Congo, en África, junto a otros 11 latinos, entre ecuatorianos y colombianos, en el marco de la política migratoria más agresiva de la administración estadounidense.

Los compatriotas, quienes esperaban regresar al Perú para continuar con su vida después de haber terminado con el sueño americano, ahora revelan que viven un calvario al ser trasladados a uno de los países más precarios de África, Congo, donde no existirían los servicios básicos.

PERUANOS “ATRAPADOS”

En Panorama, Juan Marcos Soria (30) es uno de los peruanos que se encuentra en ese lugar. Relató que hace 5 años dejó el Perú en busca del sueño estadounidense tras ser víctima de extorsión. Consiguió tramitar una protección migratoria que, según Soria, impedía su expulsión.

Sin embargo, fue detenido cuando acudía a una cita para revisar su situación migratoria. Nueve meses después de estar en prisión, el 17 de abril, fue subido a un avión encadenado de pies y manos, sin que le retiraran las cadenas ni para ir al baño.

Al llegar, Juan Marcos y tres peruanas fueron albergados en unos establecimientos, donde la situación es crítica, debido a que las calles están sin pavimentar, no hay agua ni desagüe, condiciones extremas de pobreza y un ambiente demasiado peligroso para salir. Él y los demás deportados han recibido la recomendación de no circular por las calles ni relacionarse con personas de la localidad, agravando su aislamiento en un país cuyo idioma oficial no hablan.

“He llorado al llegar a un país difícil; el idioma no es el mismo. A mi familia siempre les digo que estoy bien(...) Quiero volver a Perú y se necesita un salvoconducto (...) Le pediría ayuda al señor presidente José María Balcázar esa ayuda”, expresó.

Según un informe del Senado norteamericano, Trump ha gastado 40 millones de dólares para deportar migrantes a terceros países, sin distinción de casos ni consideración de solicitudes de asilo pendientes.

Al respecto, Miguel Rodríguez, exministro de Relaciones Exteriores, indicó que se debió priorizar el trabajo entre consulados.