La inactividad física continúa siendo uno de los principales riesgos para la salud a nivel mundial. Aunque existen regulaciones para productos como el tabaco o el alcohol, especialistas advierten que la falta de ejercicio provoca millones de muertes cada año y no recibe la misma prioridad en las políticas públicas.
Tres estudios publicados en revistas del grupo Nature señalan que promover la actividad física debería ser una prioridad política no solo por sus beneficios sanitarios, sino también por su impacto positivo frente al cambio climático.
Gran parte de la población no cumple con las recomendaciones
Según datos citados en las investigaciones, uno de cada tres adultos y ocho de cada diez adolescentes no alcanzan los niveles mínimos de actividad física recomendados.
Las directrices de la Organización Mundial de la Salud establecen que:
- Los adultos deberían realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada por semana.
- Los niños y adolescentes deberían practicar al menos 60 minutos diarios de ejercicio.
Sin embargo, los estudios advierten que la práctica de actividad física apenas ha mejorado en las últimas dos décadas, pese al creciente interés social por el ejercicio y el bienestar.
La desigualdad también influye en la actividad física
Uno de los análisis publicados en Nature Medicine examinó datos de 68 países y concluyó que la desigualdad social influye en las oportunidades de practicar deporte.
Por ejemplo:
- El acceso al ocio activo es 40 % mayor entre hombres ricos de países con altos ingresos.
- En contraste, mujeres pobres de países con menores ingresos tienen menos posibilidades de realizar actividad física recreativa.
En los sectores más desfavorecidos, la actividad física suele estar vinculada a trabajos que requieren esfuerzo físico, más que al ejercicio voluntario.
Los investigadores también señalan que practicar actividad física fortalece el sistema inmunológico, reduce el riesgo de enfermedades infecciosas, mejora los síntomas de depresión y puede favorecer el tratamiento del cáncer.
Las políticas existen, pero falta implementación
Otro estudio publicado en Nature Health analizó 661 documentos oficiales de políticas públicas en 200 países entre 2004 y 2025.
Los resultados indican que muchos países han desarrollado estrategias para promover el ejercicio, pero existe poca evidencia de que estas políticas se apliquen o se evalúe su impacto.
Entre los hallazgos más relevantes:
- 53 países no incluyen objetivos cuantificables para medir el éxito de sus políticas.
- Solo 256 documentos contemplan coordinación entre varios sectores del gobierno.
La investigadora Andrea Ramírez, autora principal del estudio, señaló que las políticas requieren liderazgo, presupuesto, plazos y mecanismos de rendición de cuentas para ser efectivas.
Actividad física también ayuda a combatir el cambio climático
Un tercer estudio destaca que fomentar la actividad física también puede contribuir a enfrentar el cambio climático.
Las estrategias que promueven caminar, usar bicicleta o utilizar transporte público en lugar del automóvil no solo mejoran la salud, sino que también reducen las emisiones contaminantes.
Los investigadores concluyen que los desafíos sanitarios y climáticos están profundamente conectados, por lo que las políticas públicas deberían integrar ambos objetivos.





