El nuevo líder supremo de Irán, Mojtaba Jamenei, reapareció en escena este viernes con un mensaje enmarcado en las celebraciones del Año Nuevo persa, horas después de que se registraran nuevas explosiones en Teherán. Su intervención llega en medio de una intensificación de los ataques aéreos y marítimos de Israel y Estados Unidos, que han golpeado instalaciones de seguridad y de la Guardia Revolucionaria en el corazón del país.
En el escrito difundido por medios estatales, Mojtaba Jamenei asegura que “el enemigo ha sido derrotado”, una frase que busca reforzar la narrativa interna de resistencia frente a la presión militar de Washington y Tel Aviv. El texto también subraya la unidad de la población iraní como factor clave para soportar el embate estratégico y mantener la cohesión nacional en un contexto de guerra prolongada.
Este nuevo mensaje se produce solo días después del asesinato de Alí Jamenei por parte de fuerzas israelíes, un hecho que desató una ofensiva combinada estadounidense e israelí contra objetivos militares en Irán. El sucesor del fallecido guía supremo, presuntamente herido al inicio de los combates, no ha sido visto en actos públicos desde que asumió el liderazgo, lo que refuerza la dependencia de comunicados escritos y grabaciones oficiales.
Las fuerzas israelíes confirmaron durante el día la muerte de varios altos cargos de la Guardia Revolucionaria, entre ellos el jefe de inteligencia de la Basij, como resultado de un ataque a una instalación en Teherán. El Ejército israelí sostiene que estas operaciones forman parte de una campaña para desmantelar la capacidad iraní de atacar objetivos en el Golfo y en el territorio israelí, mientras continúan las detonaciones en distintas zonas de la ciudad.
Al mismo tiempo, se han registrado detonaciones en áreas al este y al norte de la capital iraní, acompañadas por la visión de columnas de humo sobre la urbe. Periodistas y testigos locales describen un ambiente de nerviosismo, con civiles que se mueven entre refugios y edificios impactados, en un escenario marcado por la simultaneidad entre el calendario festivo y la realidad bélica.
En el frente diplomático, Mojtaba Jamenei ha reiterado que Irán no está detrás de recientes ataques en países como Omán y Turquía, a los que califica de “acciones que no han sido llevadas a cabo en ningún caso por las fuerzas armadas de la República Islámica ni por otras fuerzas del Eje de la Resistencia”. El líder supremo insiste en que Teherán mantiene “buenas relaciones” con esos países y señala a Israel como responsable de la escalada regional.
Consecuencias de la escalada de violencia
La guerra, que ya lleva más de tres semanas, ha generado temores de una profunda crisis económica global, en especial por el bloqueo de facto del estrecho de Ormuz, vía marítima crítica para el transporte de petróleo y gas. El cierre parcial de este pasaje ha elevado los precios de la energía y afectado el flujo de mercancías, poniendo a prueba la estabilidad de varios mercados internacionales.
El presidente estadounidense Donald Trump ha arremetido contra los miembros de la OTAN, a los que acusa de “cobardes” por no participar en una operación concertada para reabrir el estrecho de Ormuz. La Casa Blanca, a través de su portavoz Anna Kelly, ha advertido que el Ejército de Estados Unidos podría “neutralizar” la isla de Kharg, un nodo clave para la exportación de crudo iraní, en cuanto se reciba la orden presidencial.
En el campo militar, el jefe de gobierno israelí, Benjamin Netanyahu, ha declarado que “Irán está siendo diezmado” y asegura que el país ya no dispone de capacidad para enriquecer uranio ni para fabricar misiles balísticos, considerados dos de sus principales objetivos estratégicos. Irán, por su parte, responde con amenazas de perseguir a militares y funcionarios estadounidenses e israelíes incluso en sus destinos de descanso, un mensaje destinado a proyectar un perfil de contraofensiva continua.
El conflicto también ha afectado a refinerías y centrales de la región, como el complejo de Mina Al‑Ahmadi en Kuwait, con varias unidades cerradas tras un ataque aéreo. En los Emiratos Árabes Unidos, Riad y Bahréin, se han registrado incidentes con misiles y drones, mientras las autoridades locales informan de intercepciones y daños controlados que buscan transmitir una imagen de contención de la amenaza.
Mientras tanto, en algunas calles de Teherán, los carteles de Nowruz y de felicitación por el Año Nuevo persa reemplazan lentamente los retratos de Ali Jamenei, en un intento de mantener un clima de celebración en medio del caos. Residentes de la ciudad expresan una mezcla de resignación y esperanza, reconociendo que, pese a la incertidumbre, “la vida continúa” y las familias buscan mantener tradiciones festivas como pueden.
En Jerusalén Este, el acceso a la mezquita Al‑Aqsa permanece restringido, en un contexto de luto religioso marcado por el Eid al‑Fitr en la mayoría de países musulmanes. Devotos locales lamentan un mes de Ramadán oscuro, en el que la devoción se ve entrecruzada con el miedo a nuevos ataques y la ausencia de la normalidad piadosa que suele acompañar estas fechas.





