Imposible de entender cómo es que al lado de Roberto Sánchez, el candidato de la izquierda radical que aspira a pasar a la segunda vuelta presidencial y que promete sanción y reparación por las muertes ocurridas entre 2022 y 2023, pueda aparecer un asesino convicto y confeso como Antauro Humala, quien carga sobre sus espaldas el asesinato de cuatro policías durante el llamado “Andahuaylazo”, una revuelta violenta contra un gobierno democrático.
Si se supone que Sánchez y la izquierda que representa buscan sanciones para los que violaron derechos humanos durante esos lamentables sucesos relacionados al fin del gobierno de Pedro Castillo, cómo así acogen a Humala, quien ha pasado 17 años preso por criminal, por asesinar a cuatro agentes, y a quien cada vez que le ponen un micrófono por delante propone una política de fusilamientos. ¿Esto es en serio? ¿Nos están tomando el pelo? ¿O es que para los de Juntos por el Perú todas las vidas no valen lo mismo?
Tampoco se entiende cómo es que uno de los caballitos de batalla de Sánchez sea retirar de la Presidencia del Banco Central de Reserva (BCR) a Julio Velarde, el artífice de la estabilidad de nuestra moneda y de la economía del país, lo que es reconocido a nivel mundial. Si esta gente reivindica a Castillo, no sería raro que en su lugar pretendan colocar a un “recomendado” del propio Humala, de Iber Maraví o de Zaira Arias, la que se hizo “famosa” por sus gritos y escándalos en las calles y sets de televisión.
Lo que proponen Juntos con el Perú y la gente de terror que trae, sería una verdadera tragedia para el país. Es verdad que de pasar a la segunda vuelta y ganar, su margen de acción estaría limitado porque de lejos no tendrá mayoría en las dos cámaras del nuevo Congreso. Aún así, la democracia, la estabilidad, la economía y libertades como las de expresión, estarían en un grave riesgo. Nada bueno puede traer quien viene de la mano del asesino Humala y se cree Castillo.
Sánchez y su gente están dispuestos a destruir el Perú, todo eso con la complicidad de esa izquierda que ya se alista para –de pasar a segunda vuelta– apoyar a este sujeto de la misma manera como lo hizo con Castillo, a quien inicialmente hacían ascos por sus limitaciones, por su maestría bamba, por venir apadrinado por Vladimir Cerrón, y por sus evidentes nexos con Sendero Luminoso, para más tarde llamar a votar por él y también ofrecerse para ser parte de su gobierno. ¿Se acuerdan?




