Semanas atrás fuimos testigo de un robo de lingotes de oro en plena Costa Verde y después del asalto a una tienda de armas en la zona de El Trigal, en Santiago de Surco, de donde un grupo de hampones con los rostros descubiertos se llevó un verdadero arsenal que hasta ahora nadie sabe dónde ha ido a parar. El lunes último el atraco fue en la iglesia de La Merced, en pleno Centro de Lima y a pocas cuadras de Palacio de Gobierno, en lo que se supone que es el área más resguardada de la capital.
Y menciono estos tres casos por citar solo algunos, pues todos los días somos testigos de asaltos, asesinatos y ataques con explosivos en lugares que los propios hampones saben que están vigilados, al menos, por cámaras de seguridad. Es evidente que los criminales han perdido el temor a la autoridad y ahora son capaces de robar incluso en el Centro de Lima, que está lleno de policías y donde hay calles cerradas con tranqueras. ¿Qué más falta?, ¿que le roben la billetera al presidente cuando salga a mirar el cambio de guardia?
Una muestra de que los delincuentes no le temen a las autoridades, especialmente a los jueces y fiscales que tenemos, es que el asaltante capturado tras el atraco en La Merced, Walter Trujillo Ramírez (40), tenía antecedentes por robo agravado, tentativa de robo, tráfico de drogas, suministro de explosivos y tenencia ilegal de armas. Este indeseable que caminó varias cuadras con un arma en la mano por la avenida Emancipación tras balear a un cambista, debería estar en un penal al menos con prisión preventiva.
De otro lado, no deja de llamar la atención que Trujillo Ramírez haya podido caminar por la calle con un revólver en la mano ante el pánico de transeúntes y comerciantes, y que los policías que lo seguían no le hayan dado un certero balazo, al menos en la pierna para inmovilizarlo. Solo pudo ser reducido cuando un agente lo enfrentó inicialmente con las manos y finalmente con su pistola tras ser apuntado en el pecho por el hampón. ¿Es normal este tipo de procedimientos frente a un delincuente armado que trata de fugar?
Sin duda el próximo gobierno tiene una ardua tarea para poner en vereda a los criminales que hoy sienten que pueden hacer lo que les da la gana porque el sistema que los reprime no funciona. Por ahora queda estar muy atentos para que el asaltante detenido en la avenida Emancipación no vuelva a la calle gracias a jueces y fiscales que son pura medalla en el pecho y papelucheo bajo el brazo, pero que al final terminan siendo cómplices de criminales a los que les encanta liberar por razones que sería bueno conocer.




