En Bolivia las movilizaciones y bloqueos son diarios desde hace ya dos semanas. La Paz sufre escasez de alimentos, combustibles y alza de precios, mientras organizaciones mineras, campesinas, indígenas y pobladores bloquean las vías en regiones como Sucre, Potosí, Oruro y Cochabamba, exigiendo la renuncia de Rodrigo Paz Pereira, quien al perder la confianza ciudadana, responde reprimiendo.
Rodrigo Paz, presidente desde noviembre 2025, ha incumplido ofertas electorales con marchas y contramarchas en política económica, afectando ingreso, empleo y ciudadanía populares.
Retiró subsidios a los combustibles y sus precios subieron en 100%, intentó privatizar empresas públicas siendo obligado a retroceder; buscó favorecer la participación de la inversión extranjera cambiando la Constitución, y también tuvo que retroceder; y pretende hacer cambios legales sobre la pequeña propiedad agrícola eliminando su inembargabilidad y concentrándola.
Ante la escasez de combustibles los importó de tan mala calidad, que afectaron el parque automotor; negocia préstamos con el FMI por 3,300 millones de dólares y este le exige devaluar su moneda.
Las transformaciones sociales y cambios políticos con participación y en favor de sectores oprimidos y postergados, que desde la presencia activa del Estado impulsó el MAS en dos décadas de gobierno, pretenden ignorarse por el actual gobierno, de la mano con los sectores de la minería y la agroexportación.
El modelo neoliberal político y económico que inspira al presidente Paz se agota. Las actuales movilizaciones mantienen vigente el rechazo a políticas de discriminación racial y social, poniendo a Bolivia al límite.




