La suspensión de clases presenciales en los colegios privados durante la semana pasada generó una gran movilización de los medios de comunicación y periodistas (que felicito), de las asociaciones de colegios privados, padres de familia (liderados por el colectivo “Volvamos a clases”), educadores y otros, lo cual permitió que se restablezca la presencialidad el miércoles 11 de marzo pasado.

Lo que estaba en juego es que siempre que había algún problema social, eventos gubernamentales, etc. los gobiernos se estaban acostumbrado a suspender las clases presenciales en los colegios. Y ojo que en los planteles públicos la carencia de recursos virtuales es grave. Es más, durante la pandemia, la virtualidad en los colegios públicos fue casi inexistente, lo que no permitió una adecuada formación de los niños y adolescentes, como lo evidencian los logros de aprendizaje.

Las clases presenciales permiten en “un contexto social, dinámico y afectivo-cognitivo, con la mediación directa del docente”, que los alumnos construyan aprendizajes, en inicial y primaria, sobre confianza, autoestima, iniciativa, autonomía, lenguaje, laboriosidad permanente, vínculos socioemocionales y cognitivos, psicomotricidad y pensamiento operativo. Y en secundaria, en la relación de chicos y chicas, además de construir “su identidad”, fortalecer el aprendizaje en equipo, así como el pensamiento abstracto y crítico en un espacio de interacción social .

Es propicia la ocasión para reiterar el texto que puse en la red X el martes 10 : “Saludo al señor ministro de Educación por su compromiso con la educación de los niños y adolescentes. Es un acierto que se haya decidido volver a las clases presenciales mañana miércoles 11 de marzo. Muy bien”.