El candidato de Ahora Nación, Alfonso López Chau, quiere ser presidente del Perú y eso está muy bien. Sin embargo, sería mejor que desde ahora ponga la transparencia como norma de conducta, para aclarar con qué plata se paga a su asesor de campaña que ha ingreso al país como turista, lo que le impide trabajar dentro de la legalidad; y que explique todo sobre su presunta participación en el asalto a un banco en 1970, lo que fue reportado en notas publicadas por los medios de la época.

Sabemos que López Chau suele rechazar entrevistas y exposiciones donde podría ser cuestionado, especialmente por su pasado que no parece ser nada santo. Ya conocemos que en 1989 era un entusiasta defensor del cabecilla del MRTA, Víctor Polay, a través del pasquín vocero de la banda. Decía que no era un terrorista, sino un “luchador político”, aunque no compartía su “programa”, como si matar, secuestrar, meter dinamita y pretender la toma del poder a través de las armas, pudiera ser considerado un “programa”.

Luego se ha hecho público que el postulante de Ahora Nación cuenta con un costoso consultor para la campaña, el andorrano Jordi Segarra. En el Perú deberíamos estar curados de estos asesores que nadie sabe quién paga y con qué intereses. Ya en el pasado hemos visto a los ladrones de las constructoras brasileñas financiando por lo bajo a “Luis Favre” para impedir que Susana Villarán sea echada del cargo en 2013. Todo era a cambio de llevarse millonarias licitaciones. A eso se debía el misterio de tal contratación.

Finalmente, más allá de responder a través de sus voceros, el izquierdista López Chau debería dar la cara al país que aspira a gobernar y explicar los detalles de esa detención en su contra ocurrida en 1970, en el Callao, bajo cargos de estar vinculado al asalto a una agencia del Banco Wiese, que lo llevó a estar encerrado en el penal de Lurigancho. Eso de que lo metieron preso por ser un opositor al régimen del dictador Juan Velasco Alvarado, no se lo creen ni en su propio partido. ¿Por qué tanto misterio?

Si a alguien honesto se le descubre un asesor de campaña que cobra varios miles de dólares que nadie sabe de dónde salen, esto a pesar de su condición de turista; y le sacan recortes de prensa que lo sindican como integrante de una banda de pistoleros, entiendo que lo primero que haría sería explicar de qué se trata todo esto y aclarar que es mentira, con evidencias en la mano. En cambio, López Chau ha optado por el silencio y por evadir oportunidades para rendir cuentas. Una total falta de respeto al país.